Lo has intentado. Has fallado. No importa. Inténtalo otra vez. Falla otra vez. Falla mejor. Así reza el #tatuaje de Stanislas #wawrinka. Una filosofía de deporte, y de vida.

Nacido en Lausana, el 28 de Marzo de 1985, Wawrinka llegó tarde al estrellato de la ATP. Pero llegó. ¿Qué le caracteriza? Su templanza, su precioso revés a una mano y su capacidad para llevarse partidos de alta tensión y suma importancia.

Llama la atención que el suizo tenga en su palmarés 3 títulos de Grand Slam por tan solo 1 de Master 1000. Como también llama la atención la capacidad para "sobreponerse" a uno de los mejores tenistas de todos los tiempos.

Anuncios
Anuncios

Siempre a la sombra de Roger Federer, levantó el vuelo en el año 2014. Precisamente en 2014 logró la que quizá fuera su mejor temporada como tenista.

Aquel año, se proclamó campeón del Open de Australia frente a Rafa Nadal. También sumó su primer y único título de Master 1000 en Monte Carlo, derrotando en la final a su compatriota Federer. Para terminar el año uniéndose a él y logrando la primera Copa Davis de la historia de Suiza. Un peso de encima que se quitó Federer, un peso que seguiría presente sin la ayuda de Wawrinka.

La pasada campaña brillo sobre la tierra batida de París derrotando contra todo pronóstico a Novak Djokovic. ¿Les suena? Efectivamente, la historia se repetiría este año en Flushing Meadows. Definitivamente Stanislas Wawrinka es un hombre de finales. Sabe jugarlas, y lo más importante, sabe ganarlas.

Anuncios

Un hombre tranquilo, que se señala la cabeza con el dedo índice cada vez que logra un punto importante como diciendo: "Eso que he hecho está genial, pero no tengo que perder la concentración, tengo que seguir, tengo que ganar".

Su tatuaje define su vida, y prácticamente la vida de cualquier tenista profesional. Es imposible dejar de fallar en el tenis, por lo tanto lo mejor es seguir intentándolo, y seguir fallando. Pero cada vez mejor, cada vez acercándote más al acierto que suponga el punto definitivo, el campeonato con el que soñabas.

Stan ya es grande, pero aún le falta un último paso para convertirse en leyenda. Wimbledon. Objetivo que perseguirá en los años venideros. En la hierba londinense nunca ha pasado de cuartos de final, pero a partir de ahora será su objetivo prioritario. Habrá que tenerle en cuenta y considerar que si llega a las rondas finales, será favorito. Siempre fallando, pero siempre intentando fallar mejor. #US Open