La #Liga sigue siendo el torneo más fuerte, donde casi todos los buenos quieren estar. La “guerra” Messi-CR7 ha tenido tal repercusión mundial, que hasta los no-forofos se interesan en la competición. Para unos es fútbol, para otros telenovela, pero casi todos coinciden en que es el máximo espectáculo.

Como en época de las colonias en América, España es el ”último gran imperio”, ahora del balón. Igualmente aparece asediada por los ingleses y su habilidad/capacidad para revolucionar. También por los alemanes esta vez. Estas ligas ejercen actualmente una presión que comienza a amenazar el futuro de España como meca del fútbol mundial.

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El más reciente ejemplo es el último mercado de fichajes. Las cifras que están manejándose son realmente astronómicas, y ya, ni Real Madrid ni Barcelona FC son tan seductores  económicamente, como otros equipos europeos.

Los grandes clubes españoles han debido gastar una cantidad importante para retener a sus estrellas, ante las ofertas “brutales” que reciben. De ahí que lo que queda para nuevos fichajes sea poco. Sus contrincantes han sido muy inteligentes, porque se mueven como un sistema múltiple en el que el fútbol es el centro. Televisión, equipos, asociaciones, investigadores, periodistas…, alimentan y se alimentan del balompié, convirtiéndolo en algo altamente rentable ¿Qué es lo que les queda por superar? La concentración de los mejores.

En este contexto entra Messi y su relación con España.

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Si bien es cierto que siempre se habla de lo extradeportivo de cualquier futbolista, el caso de Lío ha sido especial. Frecuentemente se ha magnificado mucho lo que sucede fuera del campo, y se ha pretendido minimizar lo que hace dentro. Tribunales, especulaciones periodísticas y sentencias lo han llevado a decir que se siente perseguido. Al punto de plantearse un futuro fuera de La Liga, estando aún en el top de su rendimiento.

Muchos jóvenes futbolistas de gran talento deciden ir a España no por el dinero, obviamente. Son sus grandes jugadores, y compartir el campo con ellos como compañeros o rivales, el principal atractivo. Es probarse al más alto nivel.

Sin dudas es Messi el diamante mayor de la corona. CR7, el otro gran diamante, aún con mejores títulos y resultados en 2016, ha bajado su estabilidad en el rendimiento de la última temporada, jugando mal varios partidos importantes, aunque ha salido a flote casi siempre con decisivos penaltis, o ciertas jugadas espectaculares pero aisladas.

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Otras gemas se retiran a ligas mejor pagadas, y potenciales futuros cracks no apuntan a España como primera opción.

Es un caldo de cultivo idóneo para un cambio en el balance de las fuerzas del eurofútbol, y la salida de un Messi en plena forma deportiva, hacia La Premier o Alemania, se convertiría en un catalizador irreversible. ¿Por qué? Porque sería la chispa para unir el incentivo deportivo con el económico, y en ese punto, La Liga perdería interés para los mejores.

El colapso, y la consecuente imposibilidad de mantenerse como potencia económica y política que experimentó el “último gran imperio” en América, podría repetirse. Esta vez no en la geopolítica mundial, sino en el universo fútbol. Messi (como Harry Potter) podría ser una de las llaves maestras del cambio. No pocos ingleses y alemanes son seguramente conscientes de esto último. La mayor parte de los españoles, probablemente no. #Lionel Messi