#Shaun Livingston podría mejor que nadie escribir un libro de auto-ayuda. Tiempla Paulo Coelho. Porque a este jugador nacido en Peoria, Illinois, no le quedó otra que tirar de auto-ayuda ( y no filosofía barata/best sellers como escriben otros).

Con unos comienzos fulgurantes en donde fue llamado a la NBA como número 4 del draft del año 2004, cuando estaba en la Universidad de Duke, este altísimo base, deslumbró en un entrenamiento pre-draft. Después de una serie de tiros en donde no demostró toda su valía (sólo anotó un par de tiros en una hora), llegaron los ejercicios de manejo y pase y todo el mundo quedó alucinado.

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Livingston demostró que con sus 2.01 podía ver pases y huecos que otros bases no podían ver. No es de extrañar que viniesen a la mente nombres tan importantes como Magic Johnson o Penny Hardaway. Bases altos que rompieron con los estándares de medida en una posición tan trascendental. Y Livingston parecía un heredero en esa saga de anomalías que habían aterrizado en el #Baloncesto en otras épocas. 

Fue seleccionado por Los Angeles Clippers, en dónde le costó adaptarse en sus primera temporada con 7.4 PPP el primer año, y 5.4 el segundo. Fue en la temporada 2006-2007 en donde este jugador empezó a explotar llegando a los 9.3 PPP. ( Es más, esa temporada tuvo sus mejores cifras de toda su carrera también en asistencias, robos y rebotes). Hasta que llegó el fatídico 26 de febrero de 2007.

En un partido contra los Charlotte Bobcats, en un robo y una posterior entrada a canasta, Shaun Livingston se fracturó prácticamente todo lo que tenía en su pierna izquierda (se dislocó la rodilla y con ello se rompió el ligamento cruzado anterior, ligamento cruzado posterior, menisco, ligamento colateral tibial, rótula y articulación tibioperonéa. 

Pero Livingston consiguió volver, después de año y medio de rehabilitación.

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Entrenando con su hermano, y superando lo que en sus palabra fue lo más difícil de la recuperación, la parte mental, volvió a los Clippers, que no dudaron en traspasarlo. Llegó a Miami donde solo jugó cuatro partidos. Contando Miami pasó por cuatro equipos en cuatro años. Incluso llegó a jugar en la liga de desarrollo. Hubo equipos en donde ni siquiera llegó a debutar, como en Memphis o Houston. 

En la temporada 2009-2010 en Washington, volvió a ser medianamente importante, llegando a jugar 26 partidos y anotando 9.2 PPP. O las dos temporadas siguientes, en Charlotte y Milwaukee, en donde llegó a jugar 73 y 56 partidos respectivamente. 

Pero su punto de inflexión sería en los Cleveland Cavaliers y sobre todo en Brooklyn Nets, donde junto a Deron Williams, Joe Johnson, Paul Pierce y el recientemente retirado Kevin Garnett, llevaría a esta franquicia a una de sus cotas más altas en playoffs (semifinales de conferencia). En Brooklyn, Livingston llegó a ser titular, y desarrolló sus mejores cualidades -entrada a canasta, postear (siendo base) y sobre todo su tiro de media distancia-.

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Y su historia finaliza en los Golden State Warriors, el equipo de moda, el equipo del récord 73-9, y el equipo más triplista de la historia. Livingston no tira de tres en un equipo en el que esto parece algo obligado. Complementa y da una versión diferente a Stephen Curry. Puede defender a cualquier jugador y sobre todo rompe con la tiranía del triple. Y ha ganado un anillo, y seguramente gane más estos años si sigue en la franquicia de Oakland. Porque Shaun Livingston no debería estar aquí. Por eso el gran Guillermo Giménez le llama el renacido. Por todo eso Livingston hace más grande este deporte.  #nba