Este domingo, el karateca venezolano Antonio Díaz venció al español Damián Quintero en el abierto de Alemania de la Premier League #karate 1. El atleta ha sido dos veces #Campeón mundial en la categoría de Kata (2010 y 2012), además ha logrado múltiples podios. Hoy sigue su camino hacia el Mundial de Linz que será en octubre. Además, Antonio tiene la vista puesta en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, en los que el kárate fue incorporado en agosto.

A pesar de todos sus logros, Antonio no siempre fue una estrella de este arte marcial, pero la constancia y su pasión lo hicieron dominar el camino de las manos vacías, significado de Karate-do.

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Desde pequeño veías entrenar a tus papás y eso te influyó pero, ¿cuándo supiste que el kárate era lo tuyo?

Primero fue un pasatiempos. Era el niñito gordito que comía dulces y no era muy coordinado, pero poco a poco eso cambió con constancia. Los resultados positivos que tuve, como a los 13 años, me motivaron.

¿Cómo administrabas tu tiempo con el colegio?

No tuve tantos problemas, pero recuerdo que teníamos una tarde de deporte que a veces coincidía con entrenamientos. Yo decía: "¡Pero si ya hago kárate!". Entonces practiqué básquet, pero no me ayudaba el tamaño, y natación, que me ayudó con la coordinación. En la universidad fue más duro porque los estudios y competencias eran más exigentes. Yo tenía que dar lo mejor de mí. Eso hacía que los profesores fueran más permisivos a la hora de cambiar los exámenes.

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¿Cuándo elegiste el Kárate en vez de la Comunicación Social?

A mitad de mi carrera universitaria, empezaron a entrar algunos patrocinantes al kárate, comenzaron las competencias donde los premios eran dinero. Pero también los llamados a dar seminarios. Entonces vi que podía tener un ingreso que me permitiera dedicarme a esta pasión.

¿Quiénes fueron tus referencias?

Primero mi papá, mi modelo a seguir y mi primer maestro. Luego comencé a ver vídeos de torneos internacionales y empecé a tener ídolos. El primero fue Tsuguo Sakumoto, tricampeón del mundo. Después hubo un francés que rompió el paradigma de que los únicos que ganaban eran los japoneses. Era Michaël Milon, que fue también tricampeón mundial. Pero la persona que más ha influido en mi karate es el maestro Yoshimi Inoue. Su visión tiene un balance entre mantener la esencia del karate, lo tradicional, y al mismo tiempo valorar lo deportivo. Lamentablemente, falleció en mayo.

¿Cuál fue su más grande enseñanza?

Su frase que más recuerdo: "Relájate y sonríe.

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Tienes que vivir un día a la vez". 

¿Qué te dices a ti mismo cuando piensas en todos tus logros?

Ver ahora todo lo que he conseguido es como vivir en un sueño que se hace realidad. Siempre trato de ir más allá y aprovechar el reconocimiento que me dan esos triunfos. Me gusta dar charlas, seminarios, compartir con los niños en un campeonato y tratar de ser un líder positivo, promover valores. Para mí también ha sido un trabajo muy importante trabajar por el karate en Venezuela.

¿Cómo te preparas para el Mundial de Austria?

Estoy tratando de aplicar la mayoría de las cosas que dejó mi maestro. Trato de darle prioridad a la parte física, pero lo más importante es que voy con un enfoque un poco distinto. Antes del 2010, la meta era ganar esa medalla de oro. Luego era la presión de repetir como el campeón del mundo. El campeonato de 2014 fue accidentado. No llegué al evento en las mejores condiciones porque había estado enfermo. También tocó un sorteo bastante difícil. Pero todo es parte de la competencia.

Igualmente te llevaste la medalla de bronce

Eso es algo importante, estar en el podio durante siete mundiales seguidos. Pero surgió la duda de seguir. Mi maestro me recomendó enfocarme en ser instructor, pero decidí retomar las competencias. Al principio no me fue tan bien, pero luego conseguí el oro del Open de Austria y luego gané el panamericano de Río este año. Ahora el enfoque para el Mundial es disfrutar cada experiencia. #Deportes