Río de Janeiro tiene el aroma de la despedida de grandes deportistas que ya han pasado al Olimpo de las leyendas, y de momentos inolvidables. Michael Phelps, el nadador más grande de todos los tiempos cuelga el bañador por siempre, después de ganar 28 medallas a lo largo de su carrera. Atenas, Pekín, Londres y Río han visto la enorme exhibición de un nadador irrepetible. En Río se despidió con 5 oros y una plata (4x100 libre, 200 mariposa, 4x200 libre, 200 estilos, 4x100 estilos y 100 mariposa) el tiburón de Baltimore, que manifestó su retirada, es el deportista que más medallas ha ganado en la Historia de los Juegos Olímpicos.

Otro de los momentos imborrables de estas #Olimpiadas han sido las tres medallas de oro de Usain Bolt, en 100m, 200m y los relevos 4x100.

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El hombre más rápido del planeta y el único atleta que junto con Carl Lewis ha conseguido 9 medallas de oro, nos dejaba la duda y confirmaba que muy probablemente no volvería a estar en unos Juegos Olímpicos. El soberbio equipo olímpico de velocidad jamaicano, tanto ellos como ellas, con una enorme Elaine Thompson conquistando la medalla de oro en 100 y 200m, ha mostrado al mudo el dominio de Jamaica en las últimas tres olimpiadas, desbancando el poder norteamericano en las pruebas de velocidad.

Otro de los grandes velocistas ha sido el sudafricano Wayde van Niekerk, rompiendo el record del mundo de 400 metros del mítico Michael Jhonson, una marca que no se superaba desde 1999, bajándola a 43:03, pulverizando los 43:18 del norteamericano. Mo Farah, el corredor británico ha vuelto a repetir título olímpico, en las dos modalidades 10.000 y 5.000 m, sumando a su dilatada carrera de marcas, cuatro oros olímpicos consecutivos, en Londres y Río.

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Ya es una leyenda como la joven atleta etíope Almaz Ayana, medalla de oro en los 10.000m pulverizando el récord del mundo anterior en más de 14 segundos. Lo fijó en 29:17:05.

Imágenes imborrables de una olimpiada con un gran tono competitivo sobre todo en el atletismo, pero que no solo ha visto nacer, consolidar y despedirse en la pista. Ha dado la bienvenida en el tatami de gimnasia a la estadounidense Simone Biles, la joven Comaneci de color que ha conquistado cinco medallas, cuatro de oro y una de bronce. Otras cinco, otra leyenda norteamericana, la nadadora Katia Ledecky, y nuestro Pau Gasol, una medalla más para uno de los jugadores más grandes que ha dado el baloncesto del continente. Quién sabe si éste partido será su despedida de la selección.