Pau Gasol sabía que las semifinales habían sido un mazazo, no ha habido una oportunidad tan clara para pasar por encima de USA – en la final no ha habido color, USA le ha ganado de 30 a Serbia. El equipo español ha conquistado la medalla de bronce, un broche merecido a un ciclo memorable, una generación de leyenda que ha estado 15 años en el Olimpo de los dioses. Durante estos años de oro, El baloncesto español ha conseguido la suma de 11 medallas en todas las competiciones, su hábitat natural ha sido el pódium. Esperemos que esta forma de vida sea una costumbre porque hay recambio para esa generación que iluminó el basket con el Mundial junior de Lisboa en 1999, y ha sido el equipo de baloncesto que más cerca ha estado de doblegar la rodilla a todos los Dream teams.

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Un equipo que ya ha pasado a la Historia junto a las míticas URSS y Yugoslavia.

En estas #Olimpiadas se comenzó mal, si se hubiera ganado uno de los dos primeros partidos, con toda probabilidad, hubiéramos combatido por el oro frente a USA. Un partido, el de semifinales, que nos dejó la sensación de haber podido hincar el diente a Kevin Durand y compañía. Pau así lo señalaba el viernes después del encuentro. Contra USA no se jugó bien, fue una agonía el rebote. En el encuentro por el tercer puesto con Australia hemos tenido el mismo problema. Los oceánicos volvieron a ganar el partido en este apartado y las segundas ocasiones fueron casi mortales para los nuestros. Más allá de las quejas pertinentes, el tiro exterior donde hemos tenido una de cal y otra de arena, o instantes donde hemos bajado la intensidad, casi nos llevan a la lona.

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El equipo, como siempre, volvió a apretar los dientes y luchar hasta el final. Aún con altibajos (no fue el día de Felipe Reyes, ni de Llul) aparecieron en distintos fases Sergio Rodríguez, los destellos de Mirotic y Rudy, y el eterno Pau. Otra vez la leyenda de Sant Boi volvió a realizar un partido épico, siendo el mejor del encuentro con 31 puntos y 42 de valoración. E.T. se hecho el equipo a su espalda y con síntomas de fatiga, puso el último suspiro en un encuentro que iba predestinado hacia la agonía. La mejor sorpresa fue Víctor Claver que hizo un partido en defensa notable y bien en el tiro, realizando la jugada final del triunfo. Su intensidad y una mano para recordar, nos posibilitó la medalla en una excelente defensa del último balón. A falta de 5 segundos, después de que Sergio Rodríguez anotara dos tiros libres y nos pusiera arriba en el marcador por un punto, los boomers tenían el último tiempo de posesión. Una vez más buscaron a Patty Mills, inconmensurable durante todo el partido (30 puntos y 28 de valoración). En la transición de la pelota, Claver cortó el pase que Andersen entregaba a Dellavedova. Ya no pudieron hacer nada los australianos y España se colgaba su merecida medalla de bronce, ya no solo por este campeonato, sino por toda una generación de jugadores únicos.