Cierto es que el deporte está alcanzando un equilibro generalizado. Ahora los equipos en casi todas las disciplinas están mucho más balanceados, prácticamente no existe un seleccionado débil. La competitividad está en pleno apogeo y no hay un partido que sea fácil de ganar. 

Claro está, cuando hablamos de la selección española de #Baloncesto sabemos que es uno de los equipos más fuertes y completos que existen en la actualidad, pero las cosas no están saliendo como deberían. Las malas rachas no sólo le han caído al fútbol sino también al básquetbol. 

En las olimpíadas de Río 2016 las cosas no marchan bien en el baloncesto español.

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La selección perdió su primer partido contra Croacia y ahora acaba de caer ante el equipo de Brasil. El marcador quedó en 66 para Brasil y 65 para #España. Sin lugar a dudas fue un partido de infarto. Los detalles definieron el resultado. 

La estrategia de juego que aplicó España fue exactamente la misma que utilizó ante Croacia en el partido debut. Pau Gasol fue el protagonista del ataque y también fue el encargado de marcar en todo momento a Nené. A pesar de contar con Pau el ataque español fue pobre y, además, hubo ciertos problemas al momento de defender (en bloqueos directos Brasil superó a España 16- 8).

Más allá de lo estadístico, lo preocupante en España es que los jugadores no se sintieron cómodos. A lo largo de todo el juego no lograron asentarse en la cancha y por ende tuvieron malas sensaciones.

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A pesar de la irregularidad de España, Brasil en ningún momento logró apoderarse del partido y establecer una diferencia notable en el marcador. 

El público fue un factor decisivo, las gradas de Brasil en ningún momento dejaron de apoyar a su equipo. Esto originó sus dividendos ya que cada vez que los españoles fallaban, lo brasileños atacaban con un juego de transiciones rápidas; el cual ocasionó mucho daño. 

España se pudo mantener en el juego gracias a que supo aprovechar cada uno de los tiros libres que tuvo a su favor. De igual manera, los españoles terminarían perdiendo el tercer cuarto 45- 53.

En el último cuarto España se ordenó bastante en defensa e intentó ganar más balones a través de un cerco reboteador más sólido. Pero a pesar del esfuerzo y de un final cerrado, el seleccionado español terminó perdiendo (65-66) un partido que era imperativo ganar. 

Queda claro que para la selección de baloncesto de España aún queda mucho trabajo por delante. A pesar de ser un equipo con experiencia y talento necesita mejorar para cumplir con el objetivo de llegar a la final. La selección ya no tiene margen de error, con dos partidos perdidos de manera consecutiva solo queda ganar o ganar.  #Juegos olímpicos