De vez en cuando, en el mundo del #Fútbol aparecen invitados inesperados que se hacen un hueco en la historia. Éder, jugador poco conocido y que generalmente es mencionado en comentarios no muy positivos, es el nuevo ídolo nacional de Portugal. Con su gol en el minuto 109 ha dado el primer título internacional a Portugal en toda su historia, que no echó en falta a Cristiano, que se retiró lesionado en el minuto 24 con un golpe en la rodilla.

El partido empezaba con Francia, anfitriona y favorita a llevarse el título desbocada, yendo desde el primer momento a sentenciar el partido ya en la primera parte. Los jugadores portugueses, superados por la salida en tromba de su rival y con los nervios propios de una final, no eran capaces de combinar, y tan solo podían defenderse con todo el equipo. 

Si ya las cosas pintaban mal para Portugal, el partido se puso muy cuesta arriba en el minuto 24, cuando Cristiano Ronaldo, su máximo referente ofensivo y gran esperanza, se retiraba lesionado.

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El partido estaba completamente dominado por Francia gracias a su insultante superioridad física, sobre todo en el centro del campo, así que todo parecía indicar que el gol era cuestión de tiempo, pero se llegaba al descanso con empate a cero.

En la reanudación, Antoine Griezmann, el jugador más destacado de la Eurocopa, seguía intentando romper el cerrojo portugués, pero con más intención que claridad, su papel en la final era bastante discreto. Ninguno de los cambios introducidos por los entrenadores parecía aportar alguna novedad en ataque, así que el partido se abocaba inevitablemente a la prórroga. En la que fue prácticamente la última jugada de los 90 minutos reglamentarios, llegaba la que sería la ocasión más clara por parte de Francia, con un disparo al palo de Gignac tras una genial maniobra dentro del área.

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En la prórroga los papeles seguían siendo los mismos, Francia llevando el peso del partido y Portugal defendiéndose como podía. A pesar de esta situación, la oportunidad para marcar más clara la tenía el equipo luso, con un disparo de falta que se estrellaba contra el larguero y que enmudeció el estadio de Saint-Denis. 

Los dos equipos jugaban la segunda parte de la prórroga a no perder, y Francia, que era muy superior a su rival, vio como tanta racanería le salía mal: en el minuto 109 Éder recogía un balón desde su defensa, a priori inofensivo, y tras girarse hacía la porteria de Lloris, lograba chutar y marcar el gol de la victoria desde la larga distancia. 

En los 10 minutos siguientes, Francia terminó de irse al ataque definitivamente, pero no podía marcar el gol del empate y veía como se le escapaba la Eurocopa, su Eurocopa. De esta forma, Portugal se saca la espina clavada desde el 2004, en una final que tiene muchas cosas en común con la del 2016: una final en que el favorito y anfitrión, cae por sorpresa ante una selección infinitamente inferior. #Cristiano Ronaldo #Euro2016