Pocos lo saben hoy en día, pero hace justo 80 años, hoy 19 de julio, se podrían haber celebrado en Barcelona unos Juegos Olímpicos, 56 años antes de los ya conocidos que lanzaron al mundo la ciudad tal como es hoy en día.

Estaban previstos del 19 al 26 de julio de aquel año, y fueron conocidos como Olimpiada Popular. Habrían venido a la ciudad unos 6.000 participantes.

Berlín había sido designada sede olímpica en 1931, pero la llegada de Adolf Hitler al poder en 1933 y la puesta en práctica de sus Leyes racistas y totalitarias desde 1935 no hizo decidir al COI (Comité Olímpico Internacional) cambiar la sede por otra. Ni siquiera cuando ya empezó a invadir países vecinos, empezando por la Renania (luego vendrían Austria y Polonia, lo que provocó la II Guerra Mundial).

Se decidió boicotear los Juegos de Berlín, justamente llamados Juegos Hitlerianos, con una celebración de una Olimpiada alternativa.

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Y como en España, en las elecciones de 1936, ganó el Frente Popular, se propuso y se aprobó esa Olimpiada bis. Fueron los Movimientos de izquierdas quienes la diseñaron y organizaron.

La participación en la misma era diferente a la Olimpiada “normal” que diseñó en su día el Baron de Coubertin: en vez de presentarse equipos estatales, es decir, por países, en esta Olimpiada de Barcelona habrían podido acudir delegaciones olímpicas de países sin Estado propio, como Euskadi, Catalunya, Galicia e incluso Alsacia. También habrían participado deportistas de países hoy independientes, pero entonces colonias francesas o británicas, como Argelia. También se habían inscrito una delegación de judíos de Palestina y otros de la misma raza que huían de la Alemania nazi.

También hubiera sido innovadora esta Olimpiada al relacionar deporte y Cultura, con teatro, conciertos, folklore y exposiciones.

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Incluso habría habido un concurso literario, con un jurado en donde hubiera estado el escritor catalán Josep Maria De Sagarra, que había escrito la letra del que hubiera sido el himno olímpico de Barcelona 1936.

En la asistencia de los deportistas, hubiera habido muchos que se negaban a ir a los Juegos de Berlín, como una saltadora, Eva Dawes, que se negaba a “competir a la sombra de una esvástica” (la cruz gamada de la Alemania nazi). Muchas mujeres iban a competir en los Juegos barceloneses: sólo en la delegación de Catalunya había 200 mujeres deportistas.

Pero el estallido de la Guerra Civil obligó a suspender la Olimpiada Popular y sus participantes se volvieron a casa, pero muchos decidieron quedarse para combatir a los insurrectos en la contienda. Hubo que esperar medio siglo para que Barcelona viera cómo se le concedían los Juegos y en 1992 asombró al mundo con su manera de organizarlos y promocionar la ciudad, con su manera de ser propia. Unos Juegos que hasta ahora apenas han sido superados. #Deportes Barcelona #Historia antigua