Una de las frases del mundo del #Fútbol más conocidas es la que dice que en el fútbol juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania. La frase se debe a la alta fiabilidad que ha caracterizado el conjunto alemán, que en los últimos tiempos había visto en Italia un escollo difícil de superar desde hace 18 años, tras 4 empates y 4 derrotas en partidos oficiales consecutivamente. 

Joachim Löw, sabedor de los precedentes, decidió introducir una variante táctica, introduciendo a Howedes para formar una línea de 5 defensas, sacrificando a Draxler. Una clara muestra del respeto que tenía al conjunto italiano. Antonio Conte por su parte también introducía un cambio respecto el equipo que superó con claridad España: Sturaro entraba en el lugar de De Rossi que no lograba recuperarse a tiempo de las molestias que arrastraba. 

El partido empezaba con ambos equipos presionando muy arriba, obligando a los porteros de los dos equipos a jugar en largo en lugar de salir tocando desde detrás.

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En el minuto 12 de la primera parte, Khedira se tenía que marchar lesionado con molestias en el abductor, y entraba en su lugar Schweinsteiger, que recogía el brazalete de capitán. La primera parte estuvo marcada por el factor táctico, teniendo los jugadores poco espacio para maniobrar con libertad. Eso no impidió que hubiera alguna ocasión por ambos bandos, pero el marcador llegaba al descanso con el mismo resultado con el que se iniciaba el partido.

Tras el descanso, amenazaba Alemania con una buena jugada entre Özil, Mario Gómez y Müller, preludio del gol que no tardaría en llegar. Mario Gómez conectaba con Héctor, que tiraba un centro desde el lado izquierdo del ataque y que, luego de un rebote en Chiellini, Özil recogía dentro del área para adelantar a su equipo. 

Alemania seguía buscando el gol, pero sin perder el orden defensivo ya que Italia siempre es peligrosa.

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En una jugada a priori poco peligrosa, llegaba una de las jugadas sin duda del torneo, en la que Boateng cometía un penalti tan claro como innecesario al tocar el balón con las manos de forma clamorosa. Bonucci se encargaba de retomar la igualdad en el marcador, que no variaría en la resta de minutos hasta llegar a los 90 reglamentarios. 

En la prórroga el guión seguia siendo el mismo, no perder en una jugada lo que no has ganado en todo el partido. Y con esa premisa, ambos equipos jugaron de forma muy conservadora, llegando inevitablemente a la tanda de penaltis. 

En una de las peores tandas que se recuerdan, Schweinsteiger tuvo la oportunidad de clasificar a su equipo a semifinales en el quinto penalti, pero lo mandó a las nubes de la misma forma que lo había hecho Zaza instantes antes, en uno de los penaltis que seguro aparecerá en la lista de los peores de la historia, no solo por las circunstancias sino por la ridícula carrera anterior al golpeo. En la muerte súbita, Neuer detenía a Darmian el noveno lanzamiento de Italia, y Héctor conseguía al fin clasificar a Alemania en el último y definitivo penalti. 

Con tres de los cuatro integrantes de las semifinales ya establecidos, solamente falta saber el último, que saldrá del partido entre Francia y Islandia.

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#Deportes Barcelona #Euro2016