Hace 2 años España se despedía del Mundial de Brasil por la puerta de atrás. La estrepitosa derrota contra Holanda y el mal partido frente a Chile dejaba fuera a la actual campeona del mundo por aquel entonces. Un ridículo que nadie esperaba en el mundo, y mucho menos los españoles después de las tantas alegrías que nos ha dado nuestra selección en estos últimos años. Todo hacía pensar que era un fin de ciclo, cosa que inevitablemente siempre llega.

Después de Brasil, llegaron las dudas. Comenzó el interminable debate sobre quien debía cubrir la portería. Le continuó la aclamación popular de que Aduriz reemplazase al hispano-brasileño Diego Costa y la guinda al pastel fueron los pitos a Piqué por un sector de los aficionados allá donde jugase la selección, poniendo en duda su compromiso con la selección.

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Pero por si fuera poco, el portero del Manchester United y de la selección David de Gea fue acusado de implicación sobre unos abusos sexuales hace unos años días antes de que diese comienzo la andadura de España en Francia. Todo esto y más hacía presagiar que en esta Eurocopa España iba a pasar sin pena ni gloria.

Pues bien, ni una cosa ni la otra. España se sobrepuso a cualquier tipo de polémica o duda y dio una auténtica lección de juego, compromiso y unidad que dejan muy buenas vibraciones de cara al torneo. Bien es verdad, como dijo el seleccionador #Vicente del Bosque que nos cuesta hacer gol, pero el juego mostrado por el conjunto español fue bastante notable. Liderados por Iniesta una vez más (ninguneado por la UEFA de nuevo excluyéndole del once ideal), España se llevó los tres puntos ante una República Checa que salió encerrada atrás buscando el contragolpe pero que en las pocas ocasiones que llegó se toparon con un David de Gea muy seguro despejando todo tipo de dudas sobre si debía ser titular después de su noticia.

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Pero aunque España dominó, no conseguía abrir la lata. Morata no estuvo acertado de cara al gol y los minutos pasaban sin variar el resultado inicial. Pero tenía que ser él, Gerard Piqué, el jugador más cuestionado de los últimos años de la selección, quien finalmente consiguiese batir al Petr Čech tras un cabezazo después de un centro magistral de Andrés Iniesta. Piqué dejó retratados a quienes le querían fuera y dejó bien claro que va a ar todo por esta camiseta. Su foto tras el partido jugando con su hijo Milan, ambos con la camiseta de España, ha dejado disipado cualquier tipo de duda sobre el central culé.

Y por si alguno aún tenía dudas, Piqué subió una foto junto con Sergio Ramos (con quien siempre se ha cuestionado su relación) en la red social Twitter celebrando el gol juntos y dejando un mensaje de unidad y confianza.

Fantasmas enterrados, incluido para los supersticiosos, ya que España nunca había ganado un 13 de junio. Ahora solo queda seguir confiando y soñado con esta selección, porque acabó un ciclo en Brasil, pero en Francia podemos continuar un era. #Fútbol #Euro2016