Hay momentos en la vida en el que la victoria asusta más que la derrota. Por miedo de ser aún más grande. Por miedo de demostrar lo que uno vale.

En la final del torneo de Roland-Garros, Djokovic estaba bajo presión. Afrontaba al británico y número dos mundial, Andy Murray.

Después de haber dominado todo y a todos este año, después de haber arrasado desde el inicio del torneo, todos lo veíamos ganar en París... La expectativa combinada con tres decepciones hacían que Djokovic llegaba este domingo con mucha presión. Se notó durante el primer set del partido, el serbio no arrasaba como lo había hecho contra Thiem en semifinales.

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Djokovic quebró de entrada pero Murray dominó al serbio. "Nole" no defendía, no pegaba fuerte. Djokovic no era Djokovic. El ingles ganó el primer set por 6-3.

Es en el segundo set que la bestia despertó y dio la vuelta al partido. Siempre estuvo por encima en lo mental. En realidad, Murray no pudo hacer nada porque fue difícil ganar puntos ante el serbio que había pasado en "modo bestia."

Djokovic ha sido muy Novak Djokovic. Piernas activas, defensa, golpes fuertes, puntos de otro planeta como fue el caso en el inicio del tercer set y cabeza pensando en ganar los puntos y no en que había perdido el primer set. Fue mucho más competitivo e agresivo.

Quería ganar, le metieron y se metió a si mismo mucha presión... Pero lo consiguió, venciendo a Murray por 3-6, 6-1, 6-2 y 6-4.

Banderas serbias en todo el Philippe Chatrier, todos gritando su nombre.

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Ganó su primer Roland-Garros. Ganó el único titulo que le faltaba. Lo ganó remontando. Lo celebró a lo grande, lo celebró a su manera con los recogepelotas. Y se acordó también de otro grande: Gustavo Kuerten. Dibujó un corazón enorme como el suyo sobre la tierra batida parisina como para decir que ya es suya.

"Nole" ya es leyenda. Su vitrina está completa, y su lugar en la historia del #Tenis.

Forma parte de los "más grandes." Es el octavo tenista en ganar los cuatro Grand Slams (Us Open, #Roland Garros, Wimbledon y Australian Open), el segundo tenista que gana cuatro Grand Slams consecutivos en la era Open tras Rod Laver. Pero también, el primero que gana los dos primeros GS del año desde Jim Courier en 1992.

Djokovic no lo consiguió en su primera final parisina, ni en su segunda ni en su tercera sino en su cuarta y nunca se rindió. Lo intentó una y otra vez. Nos enseña que en el deporte, caerse es permitido pero levantarse es obligatorio. Como lo dijo Michael Jordan una vez : "He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mi para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito."

Novak Djokovic ha jugado cuatro finales de Roland Garros para poder levantar, este domingo, el trofeo y entrar en el club de los más grandes tenistas de la historia. #Deportes Madrid