Michael Jeoffrey Jordan, neoyorquino de 53 años, ganador de 6 anillos en la liga americana de #Baloncesto, jugador olímpico, quien es considerado el jugador más importante de baloncesto de todos los tiempos, el rey de la cancha; siempre ha sido (y eso lo saben todos los fans incondicionales de este deporte) una persona a la que no le gusta perder, gran competidor, dentro ni fuera de la cancha de baloncesto. Siempre ha odiado perder.

Siempre tenía que ganar, si no era así, su humor cambiaba radicalmente, pero no por ello, cedía en su  empeño. Tal era así que buscaba todas las tretas posibles para salirse con la suya. En varias ocasiones, llegó a engañar a sus propios compañeros de equipo.

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Hasta a quienes más le estimaban del vestidor, Scottie Pippen, bien lo sabe. Si, Jordan es un apostador nato.

Antes de su primera retirada como jugador de los Bulls en la NBA y probar por capricho el béisbol, puso en práctica una de sus apuestas más increíbles. En los tiempos muertos de los partidos que se celebraban en "casa", es decir en el estadio de los Bulls, los directivos la franquicia de Chicago proyectaba en el vídeomarcador una carrera digital donde competían 3 toros de distintos colores. El símbolo del equipo es un toro.  Dependiendo de que toro ganara, un sector u otro del público, que estaba dividido en tres zonas y 3 colores distintos, ganaba un simbólico premio. Jordan, después de muchos partidos se quedo con este detalle. Esto lo comenta Amin Elhassan (ESPN), en un postcast.

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En esta grabación  se comenta que una vez, en un partido, Michael Jordan llego al estadio con mucho tiempo de antelación al inicio del partido con la teórica intención de entrenar un poco antes del encuentro. Mientras iba camino del vestuario, se encontró con técnicos que acababan de preparar los últimos detalles antes del evento. Después, en pleno partido, el coach de los Bulls, Phil Jackson, en uno de los tiempos muertos del partido, daba instrucciones sobre las próximas jugadas que el equipo debía hacer para romper el juego en el campo de sus contrincantes. Jordan aprovechó este tiempo para decirle a Pippen al oído: "100 pavos a que gana el rojo". Pippen aceptó el reto y.. ganó Michael Jordan la apuesta. Esto lo hizo varias veces más hasta que acabó la temporada. Pippen no se daba cuenta de nada.

Otra de las apuestas que hacía con sus compañeros la realizaba en sus desplazamientos en avión a otras ciudades de EEUU. En uno de estos viajes, al bajar del avión de Portland, y tras llegar a la zona de cintas donde se recogen las maletas, Jordan dijo al resto del equipo: "Mis maletas saldrán las primeras". Nueve de sus compañeros aceptaron el reto y, perdieron. ¿Y cómo ganó la apuesta? Sobornando a un operario encargado de las maletas.

Jordan hábil y esquivo, dentro y fuera del campo de juego. En su propio diccionario, el verbo perder no aparece,¡ claro está!.