El Philippe Chatrier se convirtió en el escenario mundial del #Tenis femenino. La tenista española Garbiñe Muguruza conquistó ayer su primer Grand Slam en tierras francesas en un terreno que ya disparó la carrera de sus compatriotas Rafa Nadal y Arantxa Sánchez Vicario. Su victoria frente a la número 1 mundial, Serena Williams en dos sets, 7-5 y 6-4, le permite llevarse a casa el tan ansiado #Roland Garros

"Quiero disfrutar del momento. Cuando me he dado cuenta de que he ganado ha sido una combinación de ilusión y de un sueño cumplido", afirma la tenista en el diario Marca. El partido se tornó relativamente sencillo para la española.

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Los potentes cañonazos de Serena fueron respondidos con fuertes reveses paralelos que le permitían ir ganando los sets. Tras más de hora y media de juego, Garbiñe estaba a tan sólo un punto de juego de coronarse campeona. Un globo que muchos ya cantaban como out, incluida la propia española, votó milimétricamente sobre la línea de campo defendida por Serena. La euforia se desató y Muguruza tan sólo pudo besar el suelo y romper a llorar. "Pasó no sabes cómo. De repente, yo era la ganadora de Roland Garros", contaba al diario As.

Su rival, la menor de las Williams, no pudo más que aplaudir y felicitarla. "Tiene un gran futuro por delante", afirmaba. Serena ya ha confirmado en varios medios de comunicación que odia perder. Luchó con uñas y dientes y, a pesar de registrar más golpes ganadores y menos errores no forzados - 23/22 frente a los 18/25 con los que acabo Garbiñe- no pudo imponerse a la presión y poderío de la de Caracas. 

Tenistas consagrados como Manolo Santana o Arancha Sánchez Vicario fueron los primeros en felicitarla, asegurando que le espera un futuro prometedor a esta joven de 22 años. "Garbiñe personifica el futuro. Arantxa y Conchita Martínez necesitaban una tenista de este nivel a su lado", afirma el extenista.

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Estas palabras de aliento fueron reforzadas por la propia tenista. Con la copa Suzzane Lenglen en su vitrina personal, Garbiñe sabe que el título sólo es el primero de muchos para alcanzar su sueño: ser la número uno mundial. Ahora su foco está puesto en la celebración del título con familia, amigos y entrenador, Sam Sumyk. Aún así, su ambición le hace pensar en Inglaterra, en concreto en la hierba batida de Wimbledon, donde espera sacarse la espina clavada de salir derrotada en la final.