Lo Místico y lo Metafísico son infalibles en ciertos escenarios. En otro final de temporada el “infortunio”, como siempre, responde al actuar de jugadores, técnicos y fans.

El Barça

El cuerpo humano tiene sus límites. Con doce partidos más, y aún así hará doblete. Ha sido más favorecido por el arbitraje, aunque no en modo determinante. Salvo excepción, dominaron todas sus victorias. El calendario (FIFA incluido) ha compensado los pocos “favores” que generaron ventaja real. ¿Su reacción a tiempo? Porque han respetado su identidad, sin esconderse en los fallos arbitrales que ahora les castigan. Están en el partido.

¿La inefectividad ante el Valencia? Compensación.

Anuncios
Anuncios

No merecían respiro. Lo justo para demostrarse a sí mismos que depende solo de ellos, y deberán pelearlo hasta el final,  respetando al rival. A demostrar lo que valen desde el corazón, aún con el árbitro en contra como ante el Espanyol.

De seguir en Champions lo habrían perdido todo. Hay que ser más humilde con los contrarios. El triplete como objetivo desde la arrancada, subestimó al resto, y esto es fútbol. Castigo:  pagar con La Champions.

Atlético: No a La Liga, Sí a La Champions.

Otra justa compensación. El Cholo recibe su premio por constancia, trabajo y creer con el corazón. La afición es una piña romántica de pasión e incondicionalidad. Va a la “guerra” con la vehemencia de quien lucha desde abajo.

¿ El Levante fue mucho? Sí. Porque la vida no premia sin merecer. Traquimañas con el césped, faltas constantes al límite toleradas por los referís, o culpar a estos sabiendo que eres culpable de tu expulsión, te cierran las puertas de la “fortuna”.

Anuncios

La baja vibración solo atrae bajas vibraciones. Pagaron con La Liga.

Pero en Milán, verán la luz de este revés: enfocarse, descansar y entrenar sin distracciones. Simeone además está en la cresta de la ola, sobreviviendo el temporal, listo para el asalto. El amor generado es demasiado verdadero. Conquistará este botín aunque enfrente a un acorazado.

El #Real Madrid podría jugar mejor, pero perderá igualmente.

Las últimas temporadas han estado marcadas por la desunión. Desde médicos hasta estrategas han sido víctimas del mal rollo. La fiebre resultadista niebla la compresión de cualquier fenómeno. De ahí que muchos no entiendan que un equipo es un engranaje donde cada pieza tiene una función igualmente trascendental. Si falla una, no se mueve ni una rueda. “Todo Estrellas” no es sinónimo de complemento. Es el talón de Aquiles que ha sido ignorado por forofos y gente del fútbol. Es la razón principal por la  que han ganado poco en una década.

Los favores arbitrales también se materializan en situaciones clave, como ante el Valencia.

Anuncios

Nadie lo reconoce, aún después de machacar a otros por ello. Se pasa la página porque solo importa ganar, a cualquier precio.

El Atlético será el primer gran rival del Real Madrid. Recordemos que el Barsa llegó disminuido al Clásico. En la vida, ningún campeón lo es si gana siempre en el borde del pantano. En los sorteos, la visible diferencia entre los rivales les ha ayudado a avanzar, no así a curtirse, en un año emocionalmente desastroso. Es como una herida cicatrizada en falso. Con el golpe justo siempre se abre.

En Milán es posible que esté todo de ambos, a menos que haya un descalabro físico en el último partido de Liga. Se verá si ha sido positivo seguir en una pelea salvada por el arbitraje. A la larga, puede ser un boomerang.

La vida ya dio este año a Zidane lo que merecía: el apoyo de una afición sedienta de victoria, el respeto del vestuario a una autoridad, y un fértil semillero para cosechar títulos en el futuro. Zizú ganó al Barça con su espiritualidad, porque no merecía ser crucificado, porque es un gran ser humano, porque su pureza deportiva movió las energías universales como un alquimista de Paulo Coelho. Ya lo obtuvo. Ahora toca al Cholo, que es quien ha luchado contra los cocodrilos. La suerte estará con él. No importa el árbitro. Si salen debajo remontarán.

  #FC Barcelona #Champions League