Se veía venir. Ya le atacaron cuando el Bayern Munich fue eliminado por el Real Madrid hace 2 años y cuando su fútbol total a lo Cruyff, una maravilla, fue neutralizado por la defensa madrileña y no pudo marcar en los dos partidos.

No se le atacó tanto cuando supo mantener el tipo ante el Barça hasta que Messi mató el partido de ida, y en la vuelta hizo una dignísima réplica, logrando un triunfo insuficiente.

Pero ahora, pese a que el Bayern estuvo a un gol de eliminar al Atlético y su gran defensa, una de las mejores, y luchar por ganar con una dignidad innegable, vuelven a la carga contra él. Le ven como representante de un estilo de fútbol que odian, no por que Guardiola sea su máximo exponente actual, sino simplemente por que no lo crearon ellos, por que no salió de sus cabezas.

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El Real Madrid ha hecho grandes hazañas deportivas, pero ha digerido fatal cuando es el Barça quien las hace o es más admirado que ellos.

Ese odio a #Guardiola se radicalizó por sus disputas con José Mourinho, el cual nunca consiguió ser adorado por la gente, al contrario que Pep, y tuvo que irse a Inglaterra lleno de resentimiento. Pep nunca se dejó impresionar por la prepotencia del portugués, al que con ironía llamó “El puto amo” en una rueda de Prensa antes de un partido de Champions donde Mou fue expulsado. Hubieran querido que Pep hablara de Mou como del mismísimo Dios. Vamos, como si Pep hubiera profanado un altar.

Luego por sus ideas políticas independentistas, legítimas en quien cree en algo más que en tácticas, goles y resultados. Y más si se salen de los cánones que en Madrid entienden como legítimos y válidos.

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Pep tampoco se dejó doblegar y siguió exponiéndolas.

Con el Bayern, Pep sabe que no tiene un Messi, que ninguno de sus jugadores, aunque tiene muchos y muy buenos, no saben decidir un partido como Leo.

Pues la Prensa madrileña, que se la tenía jurada y creen que está en decadencia, no quieren soltar su presa, ansiosos de venganza. Aunque esa venganza sería consumada si pudieran hacer que Mourinho volviera al banquillo madridista y que la gente, por fin, le adorara. Va a ser difícil, pues el ego de Mou exige actitudes que ni los más forofos aceptarían.

Los expertos en fútbol saben que lo que Guardiola ha hecho es extraordinario, sublime, ha devuelto el espectáculo al fútbol, ha despreciado el aburrido catenaccio ultradefensivo. Lo reconocen hasta sus rivales. Y en el Bayern ha hecho grandes cosas, aunque le faltara la Champions.

Pero los que le odian han aprovechado incluso sus discrepancias con jugadores como Ibrahimovic, que se volvió a Italia diciendo de todo contra él, y al que presentaron como una víctima del “ego” de Guardiola. Igual que hicieron contra Cruyff, llamándole “el prepotente holandés” y defendiendo a los jugadores que se sintieron maltratados por él, como Milla o Laudrup, que mira por donde, acabaron en el Real Madrid. Cruyff también tenía en su contra su propia imagen de hombre de hielo, que puso a los barcelonistas en su contra.

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Pero a la Prensa madrileña, le venía perfecto para atacarle, en la época en que la Quinta del Buitre se agotó y el Dream Team le sustituyó.

Claro que en el propio Barça había gente que le odiaba y quería otro tipo de fútbol, ello empezó cuando Sandro Rosell llegó a Presidente, y por que Pep no aceptaba los jugadores que Rosell quería para el equipo. Ello acabó cuando Pep dejó el Barça el 2012, eso sí, con un proyecto algo agotado, pese a que lo cerró brillantemente con una Copa del Rey. #FC Barcelona #Champions League