Luis Suárez vivió los peores momentos de su carrera y seguramente de su vida en el Mundial de Brasil. El mordisco a Chiellini, derivó en una de las sanciones más duras que se recuerdan en el mundo del #Fútbol. Para muchos, fue desproporcionada. Cierto es que el uruguayo era reincidente en esa acción, pero a la FIFA le pareció que un mordisco era infinitamente peor que pegar una patada en la cabeza a un rival que estaba tirado en el suelo, o que un cabezazo, o pisotear a un contrario... 

Llegó Luisito al Barça, siendo el 9 más deseado del mercado, después de completar una excepcional temporada en el Liverpool, pero el incidente y la sanción estaban muy recientes.

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Cualquier jugador de ese nivel (y precio) sería presentado a bombo y platillo por su nuevo club. No fue el caso. Una presentación de perfil bajo, intentó mantener al jugador alejado del foco mediático. Continuó el calvario de Suárez con su sanción, que le obligó a perderse los primeros meses de competición con el Barça. Y tuvo que acudir al TAS para acabar con la humillación de, ni tan siquiera, poder entrenar con sus compañeros.

Por fin, pudo debutar el goleador, un 25 de octubre de 2014. Fue en el Santiago Bernabéu, con una derrota de su equipo ante el eterno rival por 3 a 1. Sin poder realizar pretemporada y con varios meses sin jugar, le costó adaptarse al complicado ecosistema del Barça. En un club como el culé, poco se necesita para que las dudas crezcan en la afición y comience ese "run-run" de nerviosismo en la grada.

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Los más agoreros, incluso le llegaron a comparar con Kodro. Pero los goles, como no podía ser de otra manera, comenzaron a llegar. Y ya no paró. Fue clave en la Champions, marcando en Manchester y París. Pero sobre todo, marcó el 2 a 1 que le daba la Champions al Barça. En #Liga también anotó goles decisivos como el que hizo ante el R. Madrid en el Camp Nou.

Ninguneado por la FIFA a nivel individual, Luis comenzó la temporada actual al máximo nivel, haciendo lo que mejor sabe: marcar goles. Acaba la temporada como pichichi y muy probablemente Bota de Oro.Y lo ha logrado ante rivales de máximo nivel como: CR7, Higuaín o Lewandowski. 40 goles ha marcado el uruguayo en Liga, tercera marca histórica por detrás de Leo Messi y Cristiano Ronaldo. A falta de la disputa de la final de Copa ante el Sevilla, lleva 59 goles en el total de la temporada. 

Independientemente de sus goles, la presencia de Luis Suárez en el Barça ha sido clave a nivel futbolístico, pero también a nivel personal. Su conexión con Messi ha sido total, dentro y fuera del campo.

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Sus cifras goleadoras no se podrían entender sin la complicidad del 10, más preocupado de asistir al uruguayo y Neymar, que de su propia marca goleadora. Da la sensación que eso ya no es prioritario para el mejor jugador del mundo, que disfruta asistiendo y creando juego para sus compañeros. Su trabajo defensivo, al igual que su garra y su carácter, han resultado fundamentales para un equipo más bien blando, con finos estilistas a los que les cuesta mucho entrar en batallas y que a menudo salen perdedores del cuerpo a cuerpo.

No tenía un gran currículum el uruguayo hasta su llegada al Barça. En el club en el que siempre deseó jugar, Suárez se ha asentado en la élite del fútbol mundial. Marcando goles si, pero también ganando títulos y siendo clave en la consecución de los mismos. Ha consumado su venganza Luisito, cuya voracidad parece insaciable. A sus 29 años amenaza con seguir haciendo historia junto a Messi y Neymar.  #FC Barcelona