Hace 10 años, los vestuarios de los estadios de los mejores equipos de Europa albergaron a un nuevo equipo visitante. Estos nuevos inquilinos vestían de amarillo y eran novatos en la máxima competición continental, así que, a priori, no suponían una amenaza para Manchester United, Benfica o Inter de Milán. Pero lo fueron, ¡vaya si lo fueron! Ahora, una década después, los mismos visitantes de amarillo vuelven a la #Champions League después de conocer el infierno de un descenso, volver a la élite y ganar la "otra" Liga BBVA, esa que solo se consigue si hay mucho trabajo y un buen proyecto deportivo detrás.

El Villarreal se vio obligado a hacer frente a la marcha de jugadores como Gerard Moreno, Uche, Giovani dos Santos, Luciano Vietto, Cani, Hernán Pérez o Denis Cheryshev y a bajas de larga duración como las de Sergio Asenjo y Mateo Musacchio.

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Renovación completa en la delantera, de varias piezas clave del centro del campo y de dos de los baluartes de la zaga, algo complicado de asumir si se pretende mantener las aspiraciones europeas que tenía el Submarino Amarillo.

Llegaron los movimientos en el mercado. La directiva encontró buenas piezas para el puzzle amarillo en el mercado y la columna vertebral del ataque groguet fue sustituida al completo. El club fichó a Soldado y Bakambu prácticamente por el dinero ingresado en la venta de Vietto y logró la cesión de Leo Baptistao y Adrián López. Por detrás, un Denis por otro. Cheryshev volvió al Real Madrid y el Villarreal trajo a Suárez del Barcelona por cuatro millones de euros. Por último, los “Samus” llegaron desde Málaga para contrarrestar la marcha de Joel Campbell y la cesión de Moi Gómez.

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Ataque reestablecido.

La tarea fue especialmente difícil en la defensa. Sergio Asenjo y Musacchio cayeron lesionados en la recta final de la 14/15 y se estimaban tiempos de recuperación de muchos meses. Para cubrir sus puestos hasta que volvieran, el Villarreal hizo efectiva la compra de Víctor Ruíz y fichó a Daniele Bonera y Mariano Barbosa. Además, Alphonse Areola llegó desde el PSG para ser el portero titular del Submarino hasta que Asenjo estuviera listo para ocupar la meta amarilla de nuevo.

Sin embargo, y a pesar de que el trabajo en el mercado del Villarreal es magnífico, sería imposible mantener al equipo donde está sin una buena base, y esta es la cantera. La escuela del Submarino Amarillo se han consolidado como una de las mejores de España. De hecho, el juvenil A ha ganado la liga por segundo año consecutivo y muchos de estos jugadores ya militan en el Villarreal C y en el filial, que va camino de vuelta a la Segunda División. Mario Gaspar, Jaume Costa, Musacchio, Bruno y Manu Trigueros ya forman parte de la base del Submarino Amarillo y otros jugadores como Marín, Rodri o Nahuel están en proceso.

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Los éxitos no caen del cielo. Para lograr objetivos debe haber un buen trabajo detrás y un proyecto deportivo basado en una excelente gestión, sobre todo si tus recursos son inferiores a los de tus rivales. El Villarreal tiene un plan, y este le ha llevado a regresar a la Champions League solamente tres temporadas después de volver a Primera.

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