El Sevilla ha ganado  su quinta #Europa League. La tercera de manera consecutiva. Entra así, el club hispalense en la historia de la competición y del #Fútbol europeo. Lo que este equipo ha logrado, está logrando, es absolutamente sensacional.  A este nivel competitivo es  complicadísimo, por no decir imposible,  repetir un título en una competición con un formato de eliminatorias. El Sevilla lo ha hecho por triplicado. No solo implica estar concentrado a lo largo de toda la competición, sin margen de error, donde una mala noche te deja fuera, si no que te obliga a jugarte la competición y todo el trabajo de la temporada en un partido, en una final.

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No puede ser casualidad semejante gesta. Es el Sevilla un ejemplo de sentido común en el hacer de las cosas. Empezando por su director técnico, Monchi, especialista en fichar jugadores semidesconocidos y que, en un altísimo porcentaje dan un  rendimiento extraordinario. El Sevilla es un club vendedor, todos los jugadores que han destacado en sus filas y han sido  vendidos, muy bien, por cierto. Y ahí es donde Monchi se gana la matrícula de honor. Es capaz, no solo de cubrir las ausencias de sus mejores jugadores, sino que, en muchas ocasiones el substituto supera el rendimiento del jugador anterior. Cualquier club que vende de manera sistemática a sus mejores jugadores tarde o temprano baja el nivel de manera radical. No ha sido hasta el momento el caso del Sevilla.

También ha sido fundamental la continuidad que se le ha dado al banquillo.

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No ha sido el Sevilla un club de gatillo fácil con sus entrenadores en los últimos años. Dicha continuidad ha dado sus frutos. A las cinco europa League, hay que sumarle dos Copas del Rey (pueden ganar una más en la final del domingo frente al Barça), una Supercopa de España y una Supercopa de Europa.

Otro ejemplo del buen hacer del Sevilla es su cantera. Porque el Sevilla no solo sabe fichar bien. A día de hoy es uno de los clubes que mejor trabajan la cantera en España. Reyes, Sergio Ramos, Navas, Alberto Moreno o Sergio Rico son algunos ejemplos del buen trabajo de base pero también de la convicción del club para que los jugadores jóvenes tengan oportunidades en el primer equipo.

Es, en definitiva, el Sevilla un ejemplo de trabajo bien hecho y continuidad en una idea, en un proyecto. Donde a los profesionales se les da confianza y se les deja trabajar. Hace años que los hispalenses descubrieron la receta del éxito y cuando algo funciona, ¿para que cambiarlo?