Tras la  desafortunada carrera de Danill Kvyat en el GP de Rusia ayer saltaba el rumor. Max Verstappen ocuparía el lugar del piloto ruso en el equipo Red Bull. Una decisión tan contundente tras sólo cuatro carreras resultaba difícil de creer. Pero hoy jueves el rumor se ha confirmado. En un escueto comunicado en su página web el equipo Red Bull ha confirmado el ascenso de Verstappen ocupando el lugar de Kvyat mientras el piloto ruso vuelve al equipo en el que debutó en 2014.

De inicio, la apresurada decisión de Red Bull deja en una complicada situación a Kvyat. Su retorno al equipo Toro Rosso es un castigo en toda regla, probablemente desmesurado y que complica su futuro en F1.

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Toro Rosso ha sido utilizado por su "hermano mayor" Red Bull como lanzadera. Un equipo en que los pilotos de su programa puedan evolucionar y adquirir experiencia antes de dar el salto al equipo A. Pero como cualquier equipo filial el tiempo para los pilotos es limitado y si en un periodo razonable de tiempo no convencen a los jefes, salen del equipo. Vergne, Alguersuari, Buemi son algunos de los pilotos que no han dado el salto a Red Bull y hoy no tienen un asiento en F1. Dicho esto, es difícil de imaginar al piloto ruso pilotando un Toro Rosso en 2017.

Pero esta decisión no sólo afecta a los pilotos directamente implicados. El otro gran damnificado es Carlos Sainz. Ha competido de tú a tú con la joven estrella holandesa y sin embargo parece que Red Bull no ha dudado mucho entre ambos para substituir a Kvyat.

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Verstappen es el elegido. Probablemente siempre lo fue. Pero ¿qué implica esto para Sainz? A corto plazo el golpe para él tiene que ser duro, muy duro. El reto ahora es superar al castigado Kvyat y establecerse en el líder de Toro Rosso. A largo plazo su futuro en la estructura de Red Bull se complica. Con Ricciardo asentado en el equipo, si Verstappen lo hace bien será muy difícil para Carlos hacerse un hueco en el equipo austriaco. El cartel del español en F1 es muy bueno y ahí su manager deberá estar hábil para buscar un asiento y que no le pase lo mismo que a otros pilotos anteriormente citados. 

Pero la decisión de Red Bull también pondrá a prueba, y de que manera a Max Verstappen. Cambiar de equipo en la quinta carrera y teniendo en  cuenta el motivo por el que ha sido ascendido, sin duda someterá a una enorme presión al joven piloto holandés. En el pasado ya demostró ser capaz de salir airoso de situaciones que a cualquier otro le superarían. En  cualquier caso el reto para Max es mayúsculo.  #Fórmula 1