El ser humano siempre busca romper barreras y desafiar a su entorno y los peligros. En la actualidad las actividades deportivas extremas se han convertido en un fenómeno muy popular.

No cabe duda de que a las personas les encanta percibir la sensación de riesgo, prueba de ello son las infinitas oportunidades que se pueden encontrar en parques de atracciones temáticos como Disney, Portaventura o Warner Bross, montañas rusas de infarto o caídas a velocidad de vértigo desde una plataforma elevada.

La práctica deportiva también ofrece muchas posibilidades para los más arriesgados de sentir sensaciones que liberan un torrente de adrenalina, y estos deportes, como son el puenting, la escalada en bloque o el descenso de barrancos, tienen una creciente demanda de adeptos al peligro que buscan liberar adrenalina desafiando a las alturas.

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El puenting es una modalidad muy peculiar, que no requiere de un gran esfuerzo físico, pero en la que el factor psicológico juega un papel preponderante. Al contrario que el descenso de barrancos, especialidad en la que a menudo hay que saltar desde una buena altura y sin arnés, y que requiere de una condición física adaptada a grandes esfuerzos, no se sufre desgaste ni se padece cansancio cuando se salta al vacío sujeto por un arnés.

En esta práctica deportiva que consiste en saltar desde un puente sujeto a un doble arnés y un juego de cuerdas todo transcurre muy rápido, es una sensación muy difícil de explicar a quien no la ha probado. El verdadero esfuerzo lo supone la espera, cuando se llega al puente, o estructura desde donde se va ha saltar, el instinto natural de conservación que todos tenemos lucha contra la voluntad de superar la prueba, y durante todo el tiempo que transcurre desde la llegada hasta el momento de saltar, hay una enorme lucha interior por seguir adelante y desafiar al vacío.

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El momento cumbre es cuando por fin el monitor ajusta y comprueba exhaustivamente el doble arnés y la disposición mental del saltador, para que el salto de puenting se realice con todas las medidas de seguridad. Tres dos, uno y llega el momento, casi siempre la duda final retrasa el salto unos segundos, pero cuando se rompen las cadenas del miedo, el vértigo deja paso a una explosión emocional bañada en un torrente de sensaciones que no son fáciles de olvidar. Se rompió la barrera del miedo y una sensación de triunfo y poder premian al saltador

Es un deporte en el la mujer se desenvuelve especialmente bien, en muchos eventos, hay mayoría de participantes femeninas, que demuestran gran valor y capacidad de asumir riesgo.

Fotografías realizadas en el Puente Viejo de Almodóvar del Río, Córdoba, en un evento de AulaVertical. #Mas deportes