El FC Barcelona encara la recta final de una temporada que a día de hoy tiene visos de convertirse en una nuevo año triunfal en la centenaria historia del club catalán. Los culés llegan embalados al último tercio de la temporada y no se atisba rival que pueda poner en peligro su supremacia, ni en España, ni en el continente. Pero quizás nadie ha reparado en el peor de los enemigos, un enemigo silencioso que puede aparecer sin previo aviso y dar al traste con las aspiraciones del mejor equipo del mundo, el cansancio.

A pesar de contar con una plantilla más amplia que la temporada pasada donde se logró el triplete, lo cierto es que Luis Enrique ha rotado mucho menos, cargando con una cantidad muy elevada de minutos a la columna vertebral del equipo.

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Si echamos la vista atrás nos damos cuenta que el técnico asturiano tomaba hace un año como algo normal dar descanso en algún partido como mínimo a uno de los componentes de la MSN, algo que le trajo más de un encontronazo pero que le ayudó a la hora de llegar frescos a los meses decisivos que es donde se juegan las habichuelas.

Esta temporada por las razones que sean vemos que lesiones al margen, los tres de arriba han jugado todos los partidos y todos los minutos. A ellos se le suma otra de las piezas clave del engranaje de la maquinaria culé, Sergio Busquets. El de Sabadell se ha convertido por derecho propio en el capitán de la sala de máquinas de un equipo que enamora, un jugador vital para Luis Enrique. Alguien indispensable en el juego tanto ofensivo como defensivo. Busquets inicia el juego como nadie, es el primero en romper líneas rivales y su participación es vital para mantener la cohesión del bloque.

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Cierto es que en algunos partidos donde la categoría del rival se lo permitia, Luis Enrique optó por otras opciones como por ejemplo Sergi Roberto (que siempre cumple), pero la verdad es que a día de hoy el pulpo de Badia no tiene igual.

Con todo esto nos ponemos en que los jugadores del once tipo culé suman muchos más minutos a estas alturas que la temporada pasada, algo que parece quedar patente en el juego del equipo en los últimos enfrentamientos donde se nota la pesadez en las piernas de muchos de ellos. Al culé solo le queda esperar que todos sean como Messi, todo un experto en autoregulación del esfuerzo y esperar a que siga fluyendo la mágia. #FC Barcelona #Deportes Barcelona