Noche fría en Roma a la que llegaba el Madrid del debutante Zidane. En un escenario imponente como es el Olímpico de Roma, el cuadro blanco selló una victoria que lo acerca meridianamente a los cuartos de final. Costó entrar en calor. Los de Spalleti esperaban al Madrid con los once jugadores en campo propio, cediendo la iniciativa y esperando para lanzar contras. La desigualdad entre plantillas tardó en ponerse de manifiesto, lo que propició la reacción romanista que comenzó a estirarse gracias al velocísimo Salah, y Diego Perotti, un ex de nuestra liga que se ha convertido en el motor del equipo romano.

   Cuarenta y cinco minutos en los que el Madrid dio vida a la Roma y lo único que hizo saltar al aficionado fue un disparo circense de Marcelo, un lateral abonado a vivir en área contraria y un cruce espectacular de Varane en los instantes finales del primer tiempo, que volvió a demostrar que cuando corre a campo abierto, su velocidad y zancada son apabullantes.

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Por lo demás, nada.

   El Madrid no generaba en el Olímpico y el plan de los locales, que buscaban descaradamente el 0-0 tomaba cada vez más peso hasta que apareció el de siempre para poner patas arriba el partido. En un encuentro en el que hasta los más devotos echaban alguna que otra cabezada, apareció Cristiano para encarar por banda izquierda a Florenci, con la espuela zurda se preparó el balón para la derecha y desde el pico del área reventó el esférico haciendo estallar el muro romanista y poniendo en ventaja a los suyos. Él, el líder, se echó el equipo a la espalda y trató de espolear a unos compañeros que ayer no acompañaron. Kroos no estaba y hace tiempo que se le espera, Modric tuvo quizá el partido más gris dentro de su siempre destacable hoja de servicio e Isco pasó desapercibido por la capital italiana.

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Mención aparte merece lo de James. Duele a la vista verlo pegado a la cal derecha. Ni desborda, ni combina, ni abre pasillos para Caravajal, ni se siente cómodo. Sendos avisos de Dzeko y Vainqueur pusieron en alerta a Navas y a Zidane, que introdujo a Kovacic para cortocircuitar la reacción romana y a Jesé para buscar la sentencia. A diferencia de James, el canario sí encuentra en la banda su hábitat natural y necesito escasos cuatro minutos para ponerlo de manifiesto. Cristiano, de remate de cabeza rozó el segundo y no lo consiguió. Jesé, sí. Recibió y encaró la banda con la decisión del que ansía más minutos y derriba puertas para ello y cruzó magníficamente el balón en la portería de Szczesny. 0-2 y fin de la fiesta en Roma. En estas, aún tuvo tiempo ‘il Capitano’ de entrar con todo decidido para ponerle el punto nostálgico al partido.

   Con esta victoria, el Madrid gana en confianza, recupera al Cristiano goleador y encarrila los cuartos de final. #Champions League #Crónica Madrid