El #Real Madrid solamente lleva un partido con Zinedine Zidane como nuevo entrenador y ya se está notando un cambio en el estilo de juego. ¿ A qué es debido este cambio en el equipo, si no ha variado en nada la plantilla?. La respuesta es evidente, las matemáticas en el futbol no son exactas. La filosofía aplicada por Rafael Benítez en el Real Madrid en la que prima la estadística sobre las personas, ha sido un auténtico desastre en el que hemos podido comprobar como la relación entre jugadores y entrenador se ha ido rompiendo conforme se iban aplicando reformas en la técnica de juego del equipo.

     Con la llegada de Zidane, esta filosofía ha cambiado, dándole preferencia al espectáculo y a que el futbolista disfrute y se divierta con el juego, dando oportunidades a jugadores ya descartados por el anterior entrenador, con la correspondiente respuesta positiva por parte de éstos a los que se les ha visto con ganas de demostrar, cuajando un partido cargado de juego en equipo y multitud de detalles técnicos, culminando con un resultado que da paso a un titular que ojalá no sea un espejismo: “La mano de Zidane”, que guarda un doble sentido; por un lado el resultado, un aplastante 5-0 y por otro lado esa "mágia contagiosa" del técnico que ha hecho sentirse a cada uno de los componentes del equipo “jugadores de futbol” y no “números” de una calculadora.

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    En este partído hemos visto detalles jamas vistos antes, como unas líneas mas juntas, mas toque de balón y menos balones largos, presión en todas las zonas del campo y unos delanteros mas involucrados que nunca en la parcela defensiva, con un Karim Benzemá que corrió como nunca, Bale cortando una ocasión de peligro como un verdadero central o un Cristiano Ronaldo que hizo un buen partido, animándose al uno contra uno, aunque desgraciadamente no marcara ningún gol. Tambien hemos visto a un Isco feliz tanto en el campo como en el banquillo y a un James que se portó bastante bien en el terreno de juego. En definitiva, este entrenador ha conseguido devolver la felicidad y la ilusión perdida al que ahora se puede denominar "equipo" de fútbol.