A la cuarta tampoco pudo ser. España volvió a conformarse con la medalla de plata en un campeonato de Europa, volviendo a perder la final como así sucediera en 1994, 1996 y 2006.

El partido resultó ser toda una agonía para España, dando la sensación de que no conseguía sentirse cómoda en ningún momento. A los nuestros no les salió nada, y Alemania le salió todo, teniendo a su guardameta Wolf en estado de gracia.

Al comienzo de la primera parte los hispanos empezaron con la actitud irreprochable de todos los encuentros que han disputado todos estos años, y como casi siempre en este Europeo, también empezaba por detrás en el marcador.

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Con 5 minutos jugados de encuentro, el marcador apenas se había movido, tanto en el lado de España como en el de Alemania. Los hispanos no encontraban una buena dinámica de juego, y les costaba una barbaridad crear buenas posiciones de disparo. Sin embargo, cuando las conseguían, tampoco supieron aprovecharlas, con fallos de Valero Rivera y Víctor Tomás en los extremos con soberbias paradas del portero alemán Wolf. Tampoco las superioridades numéricas eran aprovechadas; de hecho, se sacaba mayor renta de las inferioridades. La primera parte acabó con un marcador escandalosamente bajo, con 6 goles a favor de España por 10 de Alemania, compacta en defensa pero no tan eficaz en ataque.

España debía aprovechar en la segunda parte que los alemanes no se sentían para nada cómodos, ya que prácticamente las dos únicas cosas salvables de la primera mitad en el juego español había sido una defensa decente, y el portero español Arpad Sterbik.

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Con tiempo por delante, se comenzó la segunda mitad igual que se acabó la primera. No había fluidez en el juego, y Wolf cada vez paraba más. Con el tiempo corriendo en nuestra contra, y los alemanes creciéndose, la diferencia de goles era cada vez mayor. Solo el extremo Víctor Tomás parecía mantener a su equipo con vida con varios lanzamientos desde siete metros transformados. Sin embargo, no era suficiente. Teníamos la esperanza de que figuras como Joan Cañellas, que no había firmado su mejor torneo, renaciesen en la final. Pero no fue así.

Los últimos minutos fueron ya la prolongación de una España castigada por sus fallos comunes del partido, y la lógica precipitación al no quedar tiempo suficiente. El joven equipo alemán acabó metiendo en la red de Arpad absolutamente todo, dándose un festín de goles y consiguiendo plaza para los JJOO como broche de oro en un magnífico torneo, donde vencían nada menos que a la actual campeona del mundo.

No fue el día, y España seguirá confiando en que a la quinta irá la vencida. #Deportes Madrid #Crónica Madrid #Euro2016