Messi y los suyos jugaban contra rival y horario peligroso. Y se durmieron, mientras soñaban apalabrar la #Liga. En mitad de la siesta un sustó repentino les pellizcó; Messi prendió la luz y Suárez despertó del sueño para hacerlo realidad. Después volvieron a la cama. Entretanto, el Atleti no paró de vivir emociones.

Los rojiblancos agarraron la pelota en los minutos iniciales y el Barça olvidó su identidad. Koke, Saúl y Carrasco sometieron a blaugranas y trabajaron con ingenio para lograr el gol. Lo firmó Koke, con un sencillo pase a portería que la red no dudó en aceptar. El Atleti presionaba, robaba y dirigía el esférico con un sentido productivo y eficaz, vetando a la traviesa cabellera de Neymar.

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Filipe Luis arañó a Messi hasta que rasgó su orgullo y en una precisa acción combinativa colocó el empate, justo en la cepa del poste. El Barça, menos tímido, comenzó a desbordar y el Atleti inició su sufrimiento. Pasado el alivio, Suárez cazó una acción remota y la convirtió en oro, reluciente. El uruguayo fulminó a Giménez y batió a Oblak en un arrebato de pasión y victoria. La barba de tío sensible favorece al portero esloveno, pero no bajo los palos. Antes de alcanzar el descanso los madrileños golpearon su cabeza contra la pared, enojados por el resultado. Filipe Luis recordó su pasado madridista y, rabioso, enseñó sus tacos al diez del fútbol.

La segunda parte arrancó sin expectativas de disputa. En cambio, el Atleti quería heroísmo. Lo quería con tanta fuerza que Godín puso de su parte y dejó a los de Simeone con nueve jugadores, para facilitar la tarea.

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Vio su segunda amarilla ante Suárez, rey de Uruguay. Griezmann, bien tapado en las grandes citas, asomó la cabeza y tuvo el empate. Una plantación de suerte anexa al césped, la única explicación posible a que ese balón no entrara. El Barça seguía perezoso, pasivo y remolón, los rojiblancos ofrecían resistencia y lo harían hasta el silbido final. Ni Messi ni Neymar se atrevían a cerrar el partido, ni tampoco Carrasco, que corrió por Barcelona como un caballo suelto por las laderas en Braveheart. #FC Barcelona #Fútbol