Más allá de los éxitos de los Warriors en la NBA, del dominio del Real Madrid en Europa o de la medalla de oro conseguida por España en el pasado Eurobasket, 2015 también será recordado como un año luctuoso para el mundo de la canasta, pues una gran cantidad de antiguos jugadores fallecieron durante estos últimos meses debido a numerosos motivos.

Quizá el caso más conocido fue el de Moses Malone, miembro del Hall of Fame, 3 veces MVP y Campeón de la NBA con Philadelphia 76ers en 1983. Uno de los grandes reboteadores de los 70 y 80, fallecía a los 60 años de edad mientras dormía en su habitación en un hotel de Norfolk, víctima de un paro cardíaco.

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Otra bestia de la naturaleza Darryl Dawkins, también nos dejó en 2015. Famoso por su carácter extrovertido, su contundencia en la zona y por los tableros que hizo añicos, desarrolló parte de su carrera NBA entre Philadelphia y New Jersey, aparte de un paso por el #Baloncesto italiano. Otro ataque al corazón acabó con su vida a los 58 años de edad.

Dolph Schayes nos dejaba el pasado mes a los 87 años, siendo una de las primeras grandes estrellas de la NBA. Icono en Syracuse, con los que ganó el anillo en 1955, este miembro del Hall of Fame fue uno de los grandes dominadores durante la década de los 50.

A los 88 años nos dejaba otra estrella de la década de los 50, Harry Gallatin. Mito de los New York Knicks, fue 7 veces All-Star y miembro del Quinteto Ideal de la NBA en 1955, lo que le valió para ingresar en el Hall of Fame en 1991.

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En febrero se iba Anthony Mason, uno de los jugadores más queridos por los aficionados de los Knicks en la década de los 90, donde encontró su lugar después de haber pasado por Turquía. Gran defensor, subcampeón de la NBA en 1994 y All-Star en 2001, fallecía a los 48 años tras no haber podido superar un fallo cardíaco.

También en febrero Jerome Kersey fue víctima de una embolia pulmonar a los 52 años de edad. Miembro de los mejores Blazers de los 80 y 90 junto a Clyde Drexler y Terry Porter, encontró su recompensa en 1999, cuando logró el anillo con los San Antonio Spurs ya como un veterano.

Roy Tarpley lo tuvo todo para haber sido una estrella en los 80 y 90, pero su coqueteo con las drogas se lo impidieron. Fue expulsado de la NBA en 1990 y encontró acomodo en la pujante Liga griega de comienzos de los 90. Tenía 50 años en el momento de su fallecimiento en un hospital de Texas.

Todo un trotamundos del baloncesto y, probablemente, el menos talentoso de esta lista, Jack Haley sin embargo podía presumir de haber sido campeón con el mejor equipo de la historia, los Bulls de 1996, donde recaló gracias al apoyo de su gran amigo Dennis Rodman.

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Otra enfermedad cardíaca le quitaba la vida a los 51 años.

Apodado "Bad News", Marvin Barnes fue otro juguete roto en manos del alcohol y la cocaína. Uno de los jugadores más talentosos de la ABA en los 70, no encontró su futuro en la NBA debido a sus múltiples problemas de disciplina y adicción a las drogas. Fallecía en septiembre a los 62 años.

John "Hot Rod" Williams, formó parte de los Cavaliers a caballo entre los 80 y los 90, convirtiéndose en uno de los mejores Sextos Hombres del campeonato. Un cáncer fulminante acabó con él a los 53 años.

Otros casos dignos de mencionar fueron los de Dean Smith, mítico entrenador de North Carolina, o Flip Saunders, entrenador de los Minnesota Timberwolves, así como los de Marques Haynes, Earl LLoyd, el alemán Chris Welp o Nate Huffman. #Estados Unidos #Deportes Madrid