Con poca repercusión mediática, eclipsado por la racha impoluta de victorias de los Warriors, Dolph Schayes, estrella de la NBA en la década de los 50 y principios de los 60, fallecía esta semana a los 87 años de edad tras no poder superar un cáncer terminal. Para muchos un desconocido, Schayes ayudó al desarrollo del #Baloncesto en Estados Unidos en una época en que aún era un deporte minoritario, antes de la irrupción de estrellas como Bill Russell o Wilt Chamberlain.

Nacido en pleno Bronx en 1928, hijo de inmigrantes rumanos, pronto empezaría a hacerse famoso en Nueva York jugando en playgrounds y, más tarde, en New York University, donde fue All-American.

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A la hora de dar el salto al baloncesto profesional, eligió la oferta de los Syracuse Nationals, de la antigua NBL. Allí forjaría su leyenda, jugando toda su carrera deportiva en los Nats, incluyendo su última temporada, cuando el equipo se mudó a Philadelphia convirtiéndose en los actuales 76ers.

Gran reboteador y con un gran lanzamiento exterior, Schayes fue un jugador total en su época, alejándose del canon habitual de los grandes centers de aquella época. Disputó tres Finales de la NBA, alcanzando el anillo en 1955, tras derrotar a Fort Wayne Pistons por 4-3, en una de las Finales más reñidas de la historia. Máximo reboteador en 1951, fue All-Star en 12 ocasiones y elegido para el Mejor Quinteto de la Liga en 6 ocasiones, siendo en el momento de su retirada en 1964, el máximo anotador de la historia de la NBA con 19.249 puntos.

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Su máximo reconocimiento le llegó en 1973, cuando fue incluido en el Hall of Fame del Baloncesto.

Leyenda en Syracuse, donde jugó desde 1948 a 1963, fue un jugador siempre a la sombra de George Mikan en sus primeros años y de los poderosos Celtics en el tramo final de su carrera. Gran lanzador de tiros libres, desarrolló un peculiar pero efectivo lanzamiento a dos manos fruto de sendas lesiones que tuvo en sus inicios como jugador. Tras su etapa como jugador, tuvo un breve paso por los banquillos en Philadelphia y Buffalo, destacando su galardón como Mejor Entrenador del Año en 1966.

Cabe destacar que, tras proclamarse campeones en 1955, Schayes y los Nationals aterrizaron en España como fruto de una gira europea que les llevaría por varias ciudades. Fue en Barcelona y Madrid donde los Nats se enfrentaron a varios combinados, en lo que fue una de las primeras tomas de contacto en España con el baloncesto NBA.