Acaba el año el Barça con nota alta, que había bajado después de los inesperados tropiezos en la Liga ante Valencia y Depor, con empates en los últimos minutos y dejando escapar cuatro puntos importantes que le habrían consolidado en la cabeza de la tabla.

Ha pasado un mes desde el memorable baño de juego, de táctica y de actitud al Real Madrid en su propio estadio, pero parecía que en los últimos partidos, el equipo había decaído y notaba la baja forma o lesión de algunos de sus jugadores clave, como Messi, aun no recuperado del todo, y Neymar, lesionado en un entrenamiento.

Y parecía que ninguno de los dos podría jugar la final del Mundial de Clubes en Japón, o sin estar al 100 %, ya que Leo sufrió un cólico nefrítico inesperado, pero mira por donde, su pundonor y sus ánimos al equipo cuando no está él ha podido más, y ambos han jugado como titulares.

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Al principio, todo eran minutos de tanteo, ante un River Plate que demostraba más juego físico que técnico, aunque sabía parar los ataques barcelonistas, pero cuando atacaba, la defensa blaugrana les paraba. El árbitro fue en muchas ocasiones muy permisivo con la dureza de los jugadores franjirrojos, pero paradójicamente enseñaba más tarjetas a Jordi Alba o Rakitic.

Poco a poco, el Barça empezó a atacar, y tuvo algunas oportunidades, aunque hubo que esperar: a la media hora, Messi remató una falta directa que el portero bonaerense Barovero desvió a córner cuando entraba la pelota.

Y poco le duró el alivio al River: al minuto 34, hay un ataque blaugrana con un centro al área que llega a Messi, controla la pelota con el pecho y fusila al portero. Cuando estaba en el descuento de la primera parte, Suárez no definió bien un pase magistral en profundidad de Leo y tiró fuera.

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Tampoco tardaría el uruguayo en enmendar su error: cuando el River salió en la segunda parte con doble sustitución y decididos a empatar (el 1-0 le fastidió su táctica conservadora), un contraataque llevado por Messi dejó la pelota a Suárez y él no falló. Nuevamente funcionaba el ataque del Barça a la perfección. Era el minuto 49.

Aprovechando el desconcierto del River, el Barça no supo rematar el partido, con una ocasión clarísima de Suárez solo ante Barovero, que supo quitarle la pelota de los pies, y otras más. Los bonaerenses se lanzaron al ataque, lanzaron varios córners e inquietaban a los de Luis Enrique, pero su ataque seguía sin funcionar, aunque ya tenían jugadores más técnicos en la cancha.

Suárez ya remató definitivamente la final con un estupendo cabezazo dentro del área que dejó estático a Barovero y los minutos siguientes fueron del Barça gustándose, con su absoluta superioridad técnica, y el River buscando al menos el gol del honor, sin rendirse nunca y con unos seguidores entusiastas que les animaban pese al resultado.

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Éste no llegó por dos magníficas paradas de Bravo, en las dos únicas oportunidades claras de los argentinos.

El Barça funcionó a la perfección cuando el River empezó a caer a partir de los goles encajados, sobre todo el segundo, pero ésta vez la defensa, con un Piqué extraordinario, no cometió los mismos errores ante Valencia y Depor. Bravo sólo tuvo trabajo en las paradas ya mencionadas, con el 3-0.

También hay que destacar a Iniesta, otra vez magistral; a Messi, que vuelve a ser el genio que es, y Neymar, también magistral, que se merecía un gol, por ejemplo un penalti claro que no señaló el árbitro en la primera parte. #FC Barcelona #Lionel Messi