La reaparición del Sevilla sin alma se ha dado en el momento más inoportuno, ante un rival directo que se encontraba por encima en la tabla y que con esta victoria se aleja aún más. La oportunidad de acercarse a los puestos a los que aspira este equipo se aleja, así como las aspiraciones de entrar en la pelea por Europa. Una vez más, el equipo de Unai Emery demostró que no es ni de lejos el equipo que era el año pasado. El equipo está perdido sin Banega, sin capacidad de creación y fueron inferiores al equipo de Marcelino, un Villarreal que supo plantarse muy bien sobre el césped, se mostró ambicioso en todo momento y no tuvo fisuras.

El submarino amarillo comenzó el partido volcado sobre la portería de Sergio Rico y ahogando al equipo de Nervión en su terreno de juego.

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Cinco minutos de dominio local a los que los hispalenses sobrevivieron gracias a intervenciones de Sergio Rico y de la defensa rojiblanca; cinco minutos de los que salieron los sevillistas aprovechando la banda derecha y tratando de buscar los desmarques de Gameiro, que fue objeto de penalti tras una falta de Victor Ruiz clara. Sin embargo, el árbitro de la contienda no tuvo a bien señalar la pena máxima y tras esta acción llegó el primer gol de Mario Gaspar. El futbolista castellonense aprovechó, tras el enésimo córner botado por los de Marcelino, una serie de errores dentro del área de la defensa sevillista para rematar un balón al fondo de las mallas de la portería visitante. Tras el gol, el Villarreal supo mantener el tipo sobre el terreno de juego y siguió dominando un juego embarullado por numerosas faltas hasta el descanso.

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En la reanudación del partido, el guión no cambió y el Sevilla siguió sin saber recuperar su identidad y perdido ante el acierto amarillo… y los fallos del árbitro, que volvió a dejar de señalar un claro penalti, esta vez cometido por Costa dentro del área sobre Vitolo. El único peligro que le quedaba a los nervionenses eran llegadas asiladas a la portería de Areola. El portero castellonense estuvo a un gran nivel, si bien es cierto que debería haber sufrido más pruebas en botas de los jugadores visitantes. Cuando Unai planeaba realizar un doble cambio, introduciendo a N’Zonzi y Mariano en el partido, llegó el segundo gol del equipo local. Una jugada rápida y colectiva al primer toque acaba con una asistencia de Denis Suárez a Bakambu, que marca a placer.

Con el resultado en contra y una remontada casi imposible, Emery dio entrada a Fernando Llorente, ocupando el lugar de Iborra. Cuando el técnico echó a su equipo adelante ya era demasiado tarde y, encima, se lesionó Kevin Gameiro. El francés se tuvo que retirar dejando al equipo con diez jugadores para lo que restaba de partido.

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A pesar de ello, el Sevilla recuperó parte de su identidad y en una jugada personal de Konoplyanka, acabó marcando Fernando Llorente. Minuto 76 y era el primer disparo a puerta de los sevillistas. De ahí al final del encuentro no ocurrió nada que no hubiera pasado antes en el partido; dominio amarillo, un Sevilla que no sabe a qué juega y un árbitro que no le pita penaltis claros. La conclusión, la esperada ante tal escenario; derrota en un partido en el que no se lo deberían haber permitido y un equipo que continua alejándose peligrosamente de los puestos que dan acceso a Champions o Europa League.

Ahora toca recibir a dos coquitos. Primero, el Manchester City en Champions y el próximo fin de semana, el Real Madrid en #Liga. La ausencia de Carriço y su capacidad de darle alma y coraje a este equipo pueden ser claves. ¿Qué Sevilla vamos a ver?, preguntan todos los aficionados con decepción; ¿el que no tira a puerta en todo el partido o el de la casta y el coraje?

#Deportes Sevilla