Al ser el “sucesor” de Guardiola, que llego tras Guardiola, Vilanova, Roura y Martino, pero estos últimos tres fueron más bien unos entrenadores de transición, parece que siempre está a la sombra de Pep. Recogió un #FC Barcelona roto, con un año en blanco, y con un juego previsible, lento, aburrido, el peor Iniesta, el peor Xavi y sobre todo el peor Messi. Tuvo que hacer frente a una cantidad de contratiempos que pocos entrenadores en el mundo son capaces de resolver. Nada más llegar al cargo se vio con la portería vacía, Víctor Valdés, el gran portero de la cantera, a pesar de su lesión abandonó el club, una posición, la de portero que tantos quebraderos de cabeza le han traído tanto a los entrenadores como a la junta directiva, por ahí han pasado “figuras” como Rustu o Jorquera, pues tras doce años de dominio de Víctor y tranquilidad para todos, su marcha se antojaba muy dolorosa.

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Los dos fichajes fueron Claudio Bravo, portero experimentado con largo recorrido y Mark André Ter Stegen, el joven portero promesa alemán. Ninguno de los dos era un astro del mundo del futbol ni mucho menos.

El siguiente bache de Luis Enrique fue la sanción FIFA, en un mundo del futbol como este que obligatoriamente tienes que hacer algún fichaje en algún periodo de traspasos durante todo el 2015 no podían inscribir en lista a ningún jugador, ni incluso aquellos que tenían opción de recompra.

Ese mismo verano, Luis Enrique ganó el triplete, tres títulos que nadie, a partir de abril tenía dudas de que eran suyos, su juego agresivo, pero con calidad, presionando pero con orden, deslumbro por todo el mundo.

Más adelante, el gran Xavi Hernández, el para muchos, mejor jugador español de la historia, formando la mejor pareja de mediocentros del mundo con Andrés Iniesta (tiki y taka), anunció su retirada del futbol profesional.

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Ya no íbamos a poder disfrutar de su visión de juego, su orden en el campo, su precisión, su carácter. El capitán abandonaba el barco y no precisamente hundiéndose.

Además ese verano Pedro o Don Pedro cambio Barcelona por Londres para vestir la camiseta del Chelsea, una salida que mermaba más todavía la escueta plantilla del Barcelona hasta el 1 de enero.

Para colmo en Septiembre Messi sufría una lesión que lo ha tenido apartado 2 meses. Pues aquí, Luis enrique, el que odia a los medios y nadie le agradece el trabajo que hace, a pesar de todo esto ha conseguido sacar de una plantilla que es fabulosa, pero corta, un rendimiento fuera de lo esperado. Neymar se viste de Ronaldinho en sus mejores tiempos, Suarez es un puñal, Iniesta simplemente hace magia, Busquets se ha consolidado como el mejor medio centro defensivo del mundo y Sergi Roberto en cada partido se supera. Gracias a la labor escondida de Luis Enrique, le endosaron un 0-4 al Real Madrid en el Bernabéu, están clasificados y líderes de grupo de Champions, y líderes de La Liga.

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Ahora, el mejor jugador del mundo, ha vuelto, y solo hay que ver el doblete que hizo en el 6-1 a la Roma en Champions.

Estos números, estas soluciones, no están a la altura de cualquier entrenador, Luis Enrique ya está en el olimpo de los entrenadores.