El partido en el Coliseum se aventuraba complicado. Allí el Barça del triplete sucumbió el año pasado. Esta vez, sin embargo, no hubo sorpresas. Con un Neymar desatado, un Suárez matador y un Sergi Roberto mágico, el equipo de Luis Enrique se impuso con suficiencia a un Getafe impotente (0-2). 

Tras la victoria del Madrid en casa ante Las Palmas, el Barça estaba tan presionado como obligado a sumar los tres puntos en territorio comanche. En el once no hubo extrañezas. Quizás llamó la atención que Iniesta se quedara en el banquillo. Meras cuestiones preventivas ante su reciente recuperación y la cercanía del duelo en el Santiago Bernabéu.

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Luis Enrique apostó por Mathieu ante la baja por sanción de Mascherano, colocó a Munir en banda derecha del ataque y dio entrada a Sergi Roberto en la media. El canterano está en llamas, lanzado, pletórico. Su confianza va en aumento al compás de su juego, claramente en alza. Regaló dos asistencias mágicas, la primera totalmente asombrosa, para que Suárez primero y Neymar después encarrilaran un partido importantísimo. A todo ello se unió el recital de Busquets, sólido e impenetrable en el pivote, que dotó de la seguridad de la que tanto había carecido este Barça durante muchos encuentros. El resultado no podía ser otro: el Barça venció y convenció, recuperó su fútbol alegre y su solidez defensiva y ya de paso tachó otro día en la vuelta de Messi.

Nada más comenzar el envite se intuyó la seriedad del cuadro catalán.

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Neymar, intratable, ofreció una retahíla inacabable de detalles técnicos que amargaron la noche a medio equipo madrileño. El balón, en sus pies, fue una espada que bañaba en estacazos a los azulones. En el minuto 36, el brasileño se zafó de dos contrarios y envió el balón a Sergi Roberto en la frontal del área. Éste, al más puro estilo free-styler, dio un taconazo en el aire, de espaldas, que dejó a Suárez sólo ante el meta del Getafe. El uruguayo confirmó que sigue en racha y no falló. Un gol precioso en gran parte por la maravillosa asistencia previa. El Barça se adelantaba en un partido que había gobernado con tintes dictatoriales, por aplastamiento. Como antaño, a los barcelonistas en ningún instante le tosió el rival y la pelota apenas llegó al área de Bravo. 

En la segunda mitad, el Getafe trató de incrementar su agresividad para acorralar al Barça. Craso error, pues este equipo se encuentra tan cómodo jugando al contragolpe como amasando posesiones interminables. En la salida de un córner, Bravo envió con presteza la pelota a Sergi Roberto.

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Éste subió la banda derecha sin oposición. Alzó la vista y vio el faro de Neymar, en la lejanía. Casi sin pestañear, el de Reus pateó el balón con fuerza y éste sobrevoló medio campo hasta llegar a los pies del carioca. El 7, con calidad suprema, voleó con la izquierda un remate dificilísimo y sentenció el combate; 0-2. Ya son nueve los goles de Neymar en esta #Liga, pichichi indiscutible del campeonato y claro referente culé ante la larga ausencia del Messías. Le pidieron responsabilidad y ahí la tienen. 

Hubo varias ocasiones en las que el Barça pudo ampliar su cuenta particular, pero el marcador ya no se movió más. El partido sólo dejó notas positivas para los blaugrana: volvió Iniesta a los terrenos de juego tras un mes de convalecencia, la defensa comienza a recordar al muro de la pasada temporada, Neymar es un jugador espectacular y Suárez ametralla a la mínima oportunidad. A falta de una jornada para el clásico, Barcelona y Madrid siguen en empate técnico. En el Bernabéu, sin embargo, junto al talento de Neymar y la pegada de Suárez estará Messi, el factor diferencial supremo.      #FC Barcelona #Lionel Messi