Tras la recaída de Sergio Ramos en el Sánchez Pizjuán parece claro que el central del Real Madrid tendrá que pasar por el quirófano para curar su lesión en el hombro. El problema es que si lo hace,la recuperación le tendrá como mínimo cinco semanas alejado de los terrenos de juego y esto se notará en el ala contundente de la defensa madridista. Esto quiere decir que el equipo blanco pierde a su central contundente, pues los otros tres jugadores del equipo que ocupan esta posiciónPepe, Varane y Nacho son centrales más rápidos que contundentes. Ramos carece de un suplente natural.

Si pensamos en los principales equipos de la liga, las parejas de centrales que tienen en defensa las forman un zaguero rápido y otro contundente.

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Como en el Barça con Piqué (contundente) y Mascherano (rápido) o el Atlético con Giménez (rápido) y Godín (contundente). Benítez, salvo sorpresa, alineará juntos a Pepe y Varane, dos centrales rápidos. Este tipo de centrales se suelen caracterizar por jugar más adelantados, confían tanto en su velocidad que saben que llegarán sin problemas a los balones largos. Esto en parte es bueno porque refuerzan la presión adelantada, pero a veces, sin querer estos jugadores viven en el alambre con un cierto exceso de confianza y eso es algo que tiene que corregir Benítez.

El técnico blanco, un amante de la pizarra, tiene que organizar a estos dos centrales en lo referido a su área de influencia. Al ser dos velocistas, los dos querrán llegar a todos los balones y esto puede provocar que se estorben. La virtud del central contundente que ahora le faltará al Madrid es la colocación, algo que los centrales rápidos tienen menos asumido.

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Es posible, sobre todo por experiencia, que Pepe tenga que adaptar sus condiciones para ser el hombre contundente atrás, ya lo ha hecho en varias ocasiones tanto en el Madrid como en la selección. Por ejemplo cuando Mourinho le colocaba en el centro del campo, ahí su misión era ser 'stopper', no velocista. Varane será el que eche carreras con los delanteros rivales y Pepe el que les marque posicionalmente.

#Sergio Ramos y el peligro de las infiltraciones

El capitán del Real Madrid sufre una luxación de grado dos en el hombro desde el pasado 15 de septiembre. Inicialmente, este problema le hizo perderse cinco partidos de liga y uno de Champions hasta que decidió empezar a infiltrarse para poder jugar. Así lo hizo en los partidos más exigentes ante Atlético, Celta y Sevilla en Liga y en los dos duelos ante el PSG en Champions.

Normalmente, la infiltración es la última opción que utiliza un futbolista y en el caso de Ramos no es una excepción. Primero-si se trata de un problema muscular- se suelen utilizar las tiras adhesivas de colores que son fantásticas para las contracturas.

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Después un vendaje compresivo de fijación, como el que pudimos ver que lleva Ramos y por último la infiltración.

El motivo es que la infiltración consiste en una inyección en la zona afectada con un anestésico. Este práctica elimina el dolor, por lo que el futbolista, sin darse cuenta, puede forzar la zona afectada en acciones puntuales del partido. En el caso del hombro cargando a un rival, el mero movimiento de los brazos al correr o en la posición de tiro en la que el futbolista levanta el brazo para equilibrar el cuerpo al chutar. Esto puede provocar que las lesiones se agraven por lo que después del Clásico, Sergio Ramos debe abandonar estas arriesgadas infiltraciones para optar por un tratamiento de recuperación. Ya sea conservador o quirúrgico. #Fútbol #Deportes Madrid