El conjunto azulgrana llegaba al Santiago Bernabéu tres puntos por arriba del Madrid y con la novedad del alta médica de Leo Messi para afrontar el primer clásico de la temporada, en la fecha 12 de la competición local, viniendo además de un parón FIFA y con varias dudas sobre el estado físico de jugadores de ambos equipos.

Sin embargo, a la cancha salió el mejor 11 posible de cada uno, con la única excepción de Messi, que empezó en la banca y en su lugar estaba Sergi Roberto, de un nivel excelso en las últimas semanas que también resaltaría hoy. Los primeros minutos del partido mostrarían un dominio del #Real Madrid aunque sin ocasiones claras de cara al arco.

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El Barça, paciente, inteligente y potente no perdió la cabeza en un solo minuto del partido y antes de completar los 10 minutos del encuentro se apoderaría del balón y tampoco lo perdería en toda la noche. De esta manera, al minuto 11 y después de un despliegue de tiki-taka al mejor estilo de la Era Guardiola, aparecía Sergi Roberto para filtrarle un pase a Suárez que definía con toda su categoría de goleador nato el 0-1 que además le ponía fin al récord de Keylor Navas. 

El partido se seguiría desarrollando a merced del Barça y del eje de todo el equipo que eran Iniesta y Sergio Busquets; el Madrid, sin respuesta, veía en primera fila el despliegue de fútbol que presentaba el Barça y el coro de pitos que se empezaba a escuchar del Bernabéu enfurecido primero con Piqué, y después con toda la plantilla blanca, entrenador y presidente.

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No se salvó nadie.

Se desarrollaba el primer tiempo y lo que más sorprendía era que el marcador seguía con un solo gol de diferencia, el Barça había disminuido al Madrid en todas sus líneas y éste no parecía reaccionar. El partido se empañó para el Barça momentáneamente cuando Mascherano tuvo que ser sustituído después de un golpe, entraba Mathieu y el equipo, como una sinfonía, volvía a ordenar su juego. Daba la idea de estar jugando en la Ciudad Deportiva una mañana de martes cualquiera.

Al minuto 39 aparecía la magia de Neymar para marcar el 0-2 tras pase de Iniesta que lo dejaba solo frente a Navas en una contra letal que inició Suárez. El primer tiempo terminaba entonces 0-2 ante el descontento del Bernabéu, que sacaba pañuelos y agradecía que la goleada no era mayor.

El Madrid intentó reaccionar tras la reanudación y por minutos mostró su garra, primero con Marcelo y después con James, ambos rechazados por Bravo, monumental hoy. De ahí en más, el Barça volvería a lo suyo y no le prestó el balón en ningún momento.

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El equipo de Benítez desnudaba todas sus debilidades y se veía sin ideas, mal en ataque y mal en defensa. El Barça en cambio, siempre paciente en defensa y esperando el error, demostraba que conoce muy bien a su máximo rival y jugaba a lo suyo, ante el desespero y la frustración de los blancos, dedicados a cometer faltas, algunas pitadas y la mayoría obviadas por Fernández Borbalán.

El Barça presionaba más y metía miedo, en la banda empezaba a calentar Messi cuando aparecía Iniesta, el genio de la noche, desde la frontal para rematar un golazo a la escuadra después de un taco de Suárez. 0-3 al minuto 51. Se oficializaba la goleada.

Era impensada hace algunas semanas la idea de que Messi entraría a este partido con un 3-0 a favor pero así se daba antes de completar la hora de juego. El equipo en su plenitud con el 10 entre ellos, disfrutaba cada jugada y apenas 15 minutos después, Luis Suárez marcaba el 0-4 ante la imposibilidad de Navas después de una triangulación entre Leo, Alba y el uruguayo de sangre fría para definir el último gol de la noche. Pudieron ser más, porque el Barça no se cansó de buscar y buscar ocasiones pero al final, como un grande, mostró misericordia.

El Barça vivió una noche memorable como la del 2-6 o la del 5-0, al mismo tiempo que el Bernabéu volvió a aplaudir a un azulgrana y a pitar a su máxima estrella, a pedir a Mourinho y a cantar con fuerza la dimisión de Florentino en medio de pañuelos blancos. #Liga #FC Barcelona