España ya está clasificada para defender su corona en la Eurocopa de Francia. Y ahora, pese a que queden ocho meses por delante para dilucidar qué 23 deben representar a la selección, ya está abierto el debate en torno a #Vicente del Bosque, un debate que, ajeno a lo conquistado con anterioridad, sobrevuela al entrenador con dos términos que se presentan tan necesarios como turbulentos: meritocracia y lealtad.

Las victorias dejan en la sombra todo lo que las rodea. Rumores, malas decisiones, fallos arbitrales, problemas internos... cualquier controversia se topa con la venda triunfalista de quien canta el último gol. Pero su perdurabilidad es tan efímera como el suspiro de la decepción, ese mismo que ha conducido a Del Bosque a esa tensa lectura de cada lista de convocados, con aficionados y medios esperando para aplaudir o silbar.

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Más allá de gustos personales o de estilos futbolísticos aplicables con unos u otros jugadores, la disyuntiva se centra en discernir quiénes elegir y, por supuesto, cuál es el criterio acertado para llevar a cabo tal tarea.

Vaya por delante que la verdad o acierto absoluto no existen, pero no lo es menos que si algo se le ha alabado a Vicente es su capacidad para tener mano izquierda en un vestuario plagado de estrellas. Dicho eso, cuesta entender situaciones que se vienen dando en la selección, incluso antes de la dolorosa derrota en el pasado Mundial de Brasil, con ciertos jugadores. 

Diego Costa. He aquí quizás quien puede ser el mejor punto de partida para dirimir qué pasa por la cabeza de Del Bosque. La temporada 2013-14, la que precedió a la cita mundialista, fue sin duda la mejor del hispano-brasileño, a quien no se le podían restar méritos deportivos ajenos a su conducta sobre el césped; sin embargo, una inoportuna lesión le hizo llegar al torneo, porque Del Bosque le convocó pese a ello, sin ser ni la mitad de determinante que venía siendo.

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Bien. Se acepta que en ese caso de podía probar, ver si se podía añadir algo más al equipo, pero hoy, camino de la Eurocopa, no se entiende esa lealtad por quien ya tuvo su oportunidad. Esa misma que faltó con Xavi Hernández, a quien se hirió, y con él a más de un aficionado, al ver cómo ese 18 de junio de 2014 España claudicaba ante Chile sin él, sin ese 'jugón' que condujo otrora hacia la gloria.

Iniesta, Sergio Ramos, Piqué, Iker Casillas, Silva... ellos sí están en el derecho de exigir su cuota de lealtad, lo cual no obliga de igual modo a que Vicente les tenga en su lista sin posibilidad de pulsar suprimir. Por suerte, bendita suerte, España tiene en estos momentos una lista de futbolistas que llaman a la puerta sin descanso. A los que ya la pasaron, Thiago, Isco, Alcácer, Morata... se unen ahora otros que viven pegados a ella: Gaspar, San José, Nolito.

Y es justo aquí, entre tantos nombres, donde el seleccionador debe saber lidiar con los méritos de cada uno sin olvidar que mantener un grupo, una unidad, puede ser igualmente definitorio llegado a un momento extremo del campeonato.

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Jugadores cuyo trabajo les puede hacer merecedores de un billete a Francia hay muchos. "Sé que Rubén Castro, Aduriz, Borja Bastón y otros como Agirretxe, Javi Guerra o Soldado lo están haciendo bien... No me olvido tampoco de Torres o Villa", dice Del Bosque al dar la última convocatoria para los amistosos ante Inglaterra y Bélgica; pero la realidad desde que dio inicio su mando suele ser distinta. Encuentra muchas opciones, algunas que no paran de rendir a alto nivel, pero el elegido es Diego Costa... Otros, como el mencionado Aduriz, ven como su edad o algún otro criterio que desconocemos, les cierra la puerta borrando la meritocracia de sus balanzas.

Quedan ocho meses y hay tanto tiempo para discutir como para rebatir, pero ya se en este 2015 que se va marcha como en el 2016 en curso, Vicente del Bosque seguirá viviendo en esa fina línea que separa lo que es justo de lo que es leal. Sabiendo que no podrá contentar a todos, sólo queda desearle suerte en sus decisiones. #Fútbol