Julio Cortázar no era argentino, ustedes perdonen. Nació en Ixelles, o Elsene, depende de si lo pronuncia un flamenco o un valón. Hablando de flamenco y farándula, aquella modesta villa al sur de Bruselas vio nacer a Audrey Hepburn, que tampoco era británica, ustedes perdonen. Y entre diamantes -no solo en desayunos- valones y balones; también emergió la figura de Yannick Ferreira-Carrasco.

Pulió su gambeta en el Diegem Sport belga, aprendió la táctica en el Racing Genk y reventó el cascarón en Mónaco. Con solo 22 años, ha aterrizado en el Calderón para volar con el 21 a la espalda. Por su descaro, por su "electricidad" en distancias cortas, por su clarividencia a campo abierto, por aquel balón que robó a Arbeloa y por asesinar al nerviosismo en ese recorte a Rulli.

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Pero, sobre todo, por su madre.

Es que Yannick Ferreira-Carrasco tampoco es Yannick Ferreira-Carrasco, ustedes perdonen. Culpa de su padre, que abandonó a Carmen y sus hijos poco después del nacimiento del futbolista rojiblanco. Despejen la ecuación: Yannick sí, Ferreira no, Carrasco sí. Yannick Carrasco, Carrasco para acompañar al dorsal 21 y Carrasco como único apellido, palabra de Yannick.

Porque Carmen es una sevillana, sevillana de Sevilla, de las que enamoran. A su hijo: ''Casi todo lo que tengo se lo debo a mi mamá. Fue ella la que se aseguró de que tuviera éxito en el #Fútbol''; y a don Enrique Cerezo: “Es una mujer muy guapa, muy joven y muy simpática. Está muy bien”. Una madre coraje, rojiblanca, que ha luchado por Yannick, Mylan, Hugo y Celia con coraje y corazón, como un Carrasco.

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Se criticó que en los entrenamientos andabas perdido. Pero por tus amagos, por tu golpeo y tus asistencias marcabas la diferencia. Desde tu eclosión te persiguió la fama de frágil en lo físico, pero chocaste y pusiste el balón en carrera a Jackson para suerte de los tuyos. Debutaste con gol en el principado y has necesitado media oportunidad para brillar en la capital de España. Ni el nuevo Hazard ni el sustituto de Arda. Que vuelva a brillar la estrella de Ixelles, o Elsene. Yannick Carrasco, te estamos esperando. Por tu madre.