Hace 27 años los Boston Celtics del mítico Larry Bird, Kevin McHale y compañía llegaban a Madrid para disputar el primer partido de un equipo NBA en España. El pasado 8 de octubre se volvió a repetir la historia, el equipo del estado de Massachusetts volvía al Palacio de los deportes, tanto se repitió que hasta el resultado fue idéntico al de 1988. Los NBA Global Games trajeron de nuevo a los Celtics a España, tras su paso por Milán y lo hizo con un estadio lleno hasta la bandera donde se podía sentir la sensación de vivir un partido de la NBA. 

El partido no tuvo mucha historia; el partido que todo el mundo esperaba, es decir, el duelo de los jugadores exteriores Llull y Chacho frente a Isaiah Thomas y Marcus Smart, no fue el más llamativo del partido.

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Sorprendentemente vimos un extraordinario duelo entre Trey Thompkins y Gustavo Ayón frente a Tyler Zeller y el campeón de la NBA, David Lee. 

El alley-oop entre Carroll y Ayón, y la magia del Chacho ponían al Real Madrid por delante y a los Celtics en todo un aprieto viendo como el campeón de Europa se le ponía por encima. Sin Sergio Rodríguez en la pista los Celtics intentaron aumentar su ventaja con unos fantásticos Thomas y Bradley que ponían un parcial de 0-11 en el marcador y los Celtics se ponían por encima en el partido y así iban a seguir hasta el final de éste. Llull y Thompkins recortaban diferencias con dos triples pero no fue suficiente como para ponerse por delante al final de la primera mitad. (43-54).

Sergio Llull anotó 8 puntos para el Real Madrid pero los Celtics eran prácticamente imparables en defensa.

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David Lee anotó un canastón frente a Trey Thompkins que hizo poner en pie a todos los aficionados del Palacio. La baja de Rudy Fernández y Jeff Taylor se notaba en el Madrid y los Celtics seguían anotando sin parar, el marcador ascendía a un 64-78 prácticamente insalvable.

El último cuarto fue la oportunidad del rookie Terry Rozier para demostrarle a su entrenador, Brad Stevens, que merece jugar muchos minutos esta campaña. Salió enchufado y siguió aumentando el marcador con la ayuda de su compañero Kelly Olynyk. Con un equipo lleno de rookies en la pista terminó el partido. Finalmente se repitió el mismo marcador que en 1988 (96-111) y todos los presentes en el Palacio, incluyendo a un servidor, disfrutaron de una noche mágica de #Baloncesto con sabor a NBA.