Jürguen Klopp, uno de los técnicos más deseados, carismáticos y respetados del #Fútbol europeo, desembarca en Anfield con la difícil tarea de devolver la ilusión a una afición hambrienta de títulos y regresar a la élite a un equipo histórico.

Para el técnico alemán, de 48 años, será su primer trabajo fuera de tierras germanas, donde primero fue idolatrado en el Mainz, donde empezó su carrera en los banquillos, y después durante los siete años que estuvo al frente del Dortmund. No obstante, Klopp llega a un club que se parece en muchos aspectos al conjunto alemán, pues se trata de un club con fuerte herencia, con fuerte apoyo en las clases bajas y que cuenta con una de las aficiones más pasionales de Europa.

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Además, sus equipos se caracterizan por aplicar una intensa presión e imponer un juego vertiginoso, similar al que Brendan Rodgers empleó con éxito en la temporada 2013/2014, en la que el Liverpool casi conquista su primer título de liga desde la temporada 1989/1990.

Si bien, es cierto, que el Dortmund que deslumbró a media Europa contaba con jugadores de talla mundial como Lewandowski, Götze, Reus o Hummels, tendrá que lograr poner su sello al equipo de Merseyside. Para ello, tendrá que lograr que Coutinho sea un jugador más regular, hacer que Lallana vuelva a ser el del Southampton, explotar las características de Benteke, que Sturridge alcance su mejor nivel, exprimir a los laterales (Moreno-Clyne) y conseguir que Emre Can explote de una vez. Suena apasionante. Ya me imagino a Sturridge anotando goles como Lewandowski, a Coutinho dando pases como Götze y a Skrtel defendiendo como el mejor Hummels. Asimismo, el técnico tendrá total libertad para fichar lo que considere necesario.

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Su primer partido a cargo de los “Red”  será el próximo sábado 17 de octubre (13:45) en  White Hart Line contra el Tottenham de Mauricio Pochettino. El Liverpool que marcha décimo en la tabla espera que el sábado sea un punto de inflexión y comience el ascenso hacia las posiciones altas de la clasificación.

El Liverpool necesitaba el carisma y el talento de un técnico como Klopp para volver a sonreír y Jürgen a una afición que nunca lo deje caminar sólo.