Volvió la Liga después del parón de los estragos. Un parón en el que el virus FIFA había causado una pandemia en la caseta del #Real Madrid. El Levante llegaba en disposición de hurgar en la herida, pero no fue capaz. Jugó bien, pero sus ingentes debilidades defensivas sumadas a los chispazos del conjunto de Benítez acabaron por enterrar las aspiraciones del equipo valenciano en el Santiago Bernabéu (3-0).

Pepe, Ramos, Carvajal, Modric, James y Benzemá atestaban la enfermería blanca, y sobre el campo, Rafa Benítez hubo de presentar un once de circunstancias. Eso sí, un Madrid lleno de parches sigue siendo un equipo temible.

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Nacho y Varane ocuparon los ejes de la zaga, escoltados a la derecha por un reaparecido Danilo y a la izquierda por un excelente Marcelo. El técnico madrileño pobló la sala de máquinas con cuatro centrocampistas; Casemiro haciendo de Modric, Isco al timón junto a un perdido Kovacic y Kroos casi de mediapunta. En la vanguardia aguardaba la pegada de #Cristiano Ronaldo y la velocidad de Bale.

El encuentro comenzó extraño. El Madrid salió dormido y el Levante con un ímpetu sorprendente. El conjunto levantino se apoderó del balón y trianguló con él con buen criterio. En el minuto 4 dispuso de la primera ocasión; un disparo de Roger que Keylor Navas, otra vez excelso, desvió a córner. Después de un primer cuarto de hora gris, el Madrid se despegó las sábanas y tomó las riendas. Con la brújula de Isco encerró a su contrincante en su propio campo.

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El dominio áureo no se tradujo en ocasiones hasta el minuto 22, cuando Bale, en el lanzamiento de un córner, remato alto cuando lo tenía todo a favor para inaugurar el marcador. Sí que lo haría Marcelo, el mejor jugador blanco con permiso de Navas. Tras una buena oportunidad de Deyverson, que no pudo controlar un balón inmejorable en el corazón del área blanca, llegó el zarpazo del brasileño. Contraatacó con velocidad, cedió a Cristiano Ronaldo que le devolvió el balón dentro del área y el lateral engatilló a las mallas. El Bernabéu cogía aire y coreaba al lateral. El Madrid no estaba siendo brillante, ni siquiera correcto. Pero un pequeño fogonazo le valió para superar al Levante; 1-0.

Apenas dos minutos después, Navas volvía a estirarse como una pantera para sacar un cabezazo formidable de Deyverson, y de nuevo la contra tuvo letales consecuencias para el Levante. Un pérdida de Feddal a pies de Isco supuso el 2-0 cuando éste envió el balón a Ronaldo. Cristiano, que había ofrecido su Bota de Oro al público antes del encuentro, ya tenía su gol.

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2-0 y el partido parecía haber llegado a su fin. Los minutos cayeron en saco roto hasta el descanso.

La segunda parte, esencialmente, sobró. El Madrid, casi perezoso, apenas corría peligro ante los intentos del Levante. A los blancos les valía con atrincherarse con Navas y esperar su oportunidad ante las terribles desconexiones que sufría la zaga del Levante, errática hasta desesperación. Las sensaciones de peligro se multiplicaron con la entrada de Jesé en el 24. El canterano, que ha perdido con Benítez el protagonismo que sí tuvo con Ancelotti, estuvo sensacional. Su clímax llegó en el minuto 36. Jesé agarró el balón en la frontal del área levantina, sentó a Morales con una bicicleta descomunal y batió por alto a Rubén. Un golazo que acabó por alegrar una segunda parte fastidiosa; por el juego y por la lluvia que lagrimeaba en Madrid.

Ya no hubo más. El Real Madrid ganó el pulso a medio gas, ante un rival que apenas le exigió. El martes, ante el París Saint Germain en Champions el escenario se prevé diferente.   #Liga