El partido madrileño por excelencia se antojaba un acontecimiento de peso, de esos que paran la capital por completo y la tiñen de un ambiente que solo se puede describir si tu corazón pertenece a uno de los dos equipos. El #Real Madrid se encontró ante la inmejorable posibilidad de encabezar la tabla de la Liga BBVA en solitario, adelantando al Barça por primera vez en la temporada. El Atleti, necesitado de puntos y alegrías tras dos derrotas consecutivas en Champions y Liga, no quería fallar ante su afición y buscaba repetir la hazaña del 4-0 de la temporada anterior.

El partido comenzó de cara para el Real Madrid, que a los 9 minutos se puso por delante gracias a un centro medido de Carvajal y un testarazo inapelable de Benzema, abonado a la moda del gol en este inicio de temporada.

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Con el partido cuesta abajo, el Real Madrid manejó el encuentro durante la primera mitad, oscurecido por una dura entrada del jugador rojiblanco Correa que bien habría merecido irse a los vestuarios antes de tiempo. Durante la primera mitad llegó la acción que pudo cambiarlo todo. Tras un enorme e infantil fallo de Sergio Ramos dentro del área el Atleti se encontró con la posibilidad de empatar el partido con Griezman encargado de tirar la pena máxima. Sin embargo, Keylor Navas está empeñado en que su sombra en la portería del Madrid sea alargada y detuvo el lanzamiento con una agilidad y elegancia propia de los mejores guardametas del mundo. 

En el segundo tiempo todo cambió. Benitez, practicante de su propia filosofía, planteó 45 minutos de un fútbol tan rácano que habría espantado a todos los seguidores madridistas de haberse jugado el partido en el Santiago Bernabeu.

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Con la lesión de Carvajal y la entrada de Arbeloa, Simeone vio la oportunidad de hacerle daño al eterno rival. El Atlético se fue moviendo hacia delante y el Real Madrid hacia detrás, tanto que el portero rojiblanco apenas tuvo trabajo. Con una enorme capacidad de empuje, el equipo colchonero encontró su recompensa en el minuto 83, tras otro fallo absurdo de la defensa blanca, Arbeloa en este caso, que permitió a Jackson realizar un centro al área que sería rematado por Vietto al fondo de la red de Keylor Navas, que no pudo mantener su portería a cero pero que evitó la remontada atlética a pocos minutos del final del encuentro cuando le paró un envenenado balón a Jackson a mano cambiada.