El Barça de Luis Enrique llegaba a Sevilla con la ilusión de mantener los buenos resultados de la última semana, después de los golpes anímicos de las lesiones que afectan a la plantilla hace varias semanas, el equipo mantenía la fortaleza para afrontar los compromisos pendientes antes del parón FIFA. El equipo recibió otro batacazo en los primeros 15 minutos del segundo tiempo en el Sánchez Pizjuán y volvió a caer.

El Barça salió con su habitual 4-3-3, con Bravo de regreso al 11, Piqué y Mathieu de centrales y Sergi Roberto de lateral derecho, Mascherano jugó de 5 y Busquets de interior, arriba, Munir jugaba en reemplazo de Messi, que completa su primera semana de recuperación y el segundo partido ausente.

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El primer tiempo del partido estuvo bastante entretenido, con una presión alta del Barça pero también contras peligrosas del Sevilla, Neymar lideró al equipo y se le notó más participativo y acertado, protagonizó la ocasión más clara del equipo al minuto 23, tras cobrar un tiro libre que pega en el primer palo y rueda haciendo equilibrio por toda la línea de gol hasta el segundo palo, Piqué que llegaba desde atrás no acierta a empujarla y se pierde el gol. El partido se iba 0-0 al descanso.

En el segundo tiempo, el Barça salió sin intensidad y al Sevilla le bastaron unos pocos minutos para desajustarlos, 2-0 al 58’. El equipo no perdió la calma y recuperó la presión arriba del primer tiempo, el Sevilla perdió la pelota y de ahí en más, todo el ataque fue en el área de Rico, que realizó tres paradas impresionantes de manera consecutiva, más las cuatro veces donde la pelota pegó en el palo y otro sinfín de ocasiones perdidas por el Barça de manera insólita.

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28 remates a portería haría el Barça en todo el partido, 9 de ellos entre los palos y solo un gol, de penalti, marcado por Neymar al 73’. 

Si el caso fuese de encontrar un motivo de la derrota de hoy, sería la fragilidad en la defensa durante unos pocos minutos, Bravo tuvo un buen partido a pesar de no tener mayor actuación y el equipo no se cansó de atacar para recuperar las ocasiones perdidas.

La buena noticia es que el equipo no pierde el control del partido aún sin Iniesta ni Messi, Luis Enrique se mantiene fiel a los planteamientos y aunque el marcador esté en contra, la idea de juego es la misma. El Barça pierde su segundo partido un día que mereció mucho más que un gol y paga caro la desconcentración de un par de minutos, hay preocupación por los errores que permanecen pero no se pude desconocer el espíritu de lucha que tiene el equipo hasta el final. 

El próximo partido del Barça será el 17 de octubre frente al Rayo Vallecano en el Camp Nou. #Liga #FC Barcelona #Deportes Sevilla