Un dirigente envuelto en #Corrupción. Joseph Blatter, uno de los dirigentes más emblemáticos e históricos de la FIFA, atraviesa un momento muy complejo ante las reiteradas denuncias de corrupción que lo inculpan.

Luego de conocida su suspensión por 90 días junto a otro dirigente de gran relevancia, el francés Michel Platini, el suizo afirmó que “estoy bien, yo soy un luchador. Es sabido que me pueden destruir, pero no destruirán la obra de mi vida”.

Blatter, lejos de mostrarse arrepentido y avergonzado por los manejos fraudulentos que lo incriminan, se victimizó negando cualquier tipo de acción ilícita o desleal, orgulloso de su polémica trayectoria como dirigente.

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La leve (y hasta grotesca) sanción hacia las máximas autoridades del #Fútbol, luego de que existan pruebas empíricas e irrefutables que certifican irregularidades muy notorias, exhibe otro triunfo de los poderosos, que siempre terminan, de algún modo, beneficiados sin que importe su accionar. Es seguro que si esto le hubiera ocurrido a dirigentes de menor jerarquía y trascendencia internacional, la suspensión habría sido diferente, con todo el peso ferviente de la ley en su contra y suspensiones verdaderamente categóricas.

Cuesta imaginar un mundo no corrupto. La política, tan manchada y contaminada por despreciables personajes que se enriquecen de maneras controvertida, reproduce un idéntico comportamiento en diferentes órdenes y aspectos. El fútbol, como es de esperar, es un negocio que no queda al margen de manejos éticamente cuestionables.

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Los corruptos dominan este deporte y la FIFA está involucrada en maniobras repudiables, con escándalos que salieron a la luz y que ensucian groseramente una de las pasiones más extraordinarias del planeta.

 Es difícil anhelar un cambio sustancial que modifique estructuralmente este tipo de situaciones lamentables. Por más de que existan “suspensiones” leves y que se disfracen de severas para enmascarar una supuesta lucha contra la corrupción, todo seguirá ocurriendo de la misma manera. Con dirigentes sospechados y conductas moralmente dudosas.