Sin ideas y sin #Fútbol

Después de la derrota frente a Ecuador 2-0 en el Monumental en el inicio de las eliminatorias sudamericanas con vistas al mundial de Rusia 2018, Argentina fue a Paraguay con el claro objetivo de recuperarse con un triunfo.

Los mismos protagonistas habían reconocido el flojísimo encuentro con Ecuador, como el caso de Tevez, que había señalado que le preocupaba la “actitud” del equipo. Y la actitud contra Paraguay se modificó. Hubo temperamento, roce, garra. Los jugadores hicieron sentir el rigor, con los dientes apretados, con una fricción que se plasmó en diferentes rincones del campo.

No hubo apatía como en Buenos Aires, porque Otamendi, Funes Mori, Kranevitter, Zabaleta y Mascherano transpiraron la camiseta, sudaron pesadas gotas de esfuerzo, derrocharon voluntad.

Anuncios
Anuncios

Pero el problema fue ese: la voluntad. Argentina fue un combinado de voluntades aisladas, impotentes, inconexas, que intentó, en vano, consolidar una idea de juego que cada vez está más ambigua y desvanecida. No se sabe bien a que juega Argentina. No se entiende el esquema, el equipo está desdibujado, hundido en una profunda desorientación.

Si bien las ausencias de Messi y Agüero se nota que son determinantes, muy lejos parecen haber quedado esos instantes de buen fútbol demostrados en la reciente Copa América (que, aunque parezca mentira, fue hace apenas tres meses). Es como si las derrotas en las finales con Chile y Alemania todavía costaran digerirse, con un equipo aún aturdido por tamaña desilusión.

Paraguay, de local, con el fervor de su gente, con la constante motivación de Ramón Díaz, trató de aprovechar el mal momento de Argentina y conseguir un triunfo memorable, pero le costó generar peligro contra el arco de Romero.

Anuncios

Se notó que es una selección limitada, que trata de contrarrestar con coraje y valentía sus carencias futbolísticas.

Y Argentina no pudo. No supo, no fue claro, nunca estuvo fino para edificar un juego relativamente asociado. Pastore es muy intermitente, tiene destellos y leves apariciones geniales, pero luego se sumerge en incomprensibles lagunas, se desconecta, desaparece del partido. Lavezzi intenta y pierde mucho, Tevez no encuentra su nivel superlativo y Di María es puro vértigo, con arranques supersónicos pero sin esa pausa y lucidez mental que se requiere.

Fue un 0-0 que no dejó mucho y que complica a Argentina, que sacó apenas un punto de seis posibles. Habrá que ver si el conjunto de Martino se recupera pronto y retoma una idea de juego que parece tambaleante.