Parece osado hablar de #Crisis cuando se han disputado 5 de 38 jornadas de La Liga, y más teniendo en cuenta que el Barça ha sumado 12 de 15 puntos posibles. Sin embargo, el #FC Barcelona es uno de esos clubs en lo que más importante no es ganar, lo que importa es cómo se logra.

Si analizamos los primeros encuentros de los culés, observamos que ya se ha dejado un título por el camino, la Supercopa de España, ofreciendo una imagen y un fútbol que no se corresponde con el del vigente campeón del Triplete. En Liga, preocupa tanto la falta de efectividad en los últimos metros como la fragilidad defensiva mostrada en estas primeras fechas.

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En los 5 partidos que ha jugado ha ganado 4, 3 de ellos por la mínima y con más sufrimiento de lo esperado. El único encuentro en el que se ha sacado un resultado contundente fue ante el Levante (4-1) pero sin mostrar un juego ni mucho menos excelso. 

En la Champions League, sólo se ha disputado un partido pero con un resultado y un fútbol nada esperanzador. Y si miramos al único título que se ha ganado, la Supercopa de Europa, vemos que se ganó jugando unos primeros 45 minutos de muy bella factura pero hincando completamente la rodilla en el segundo tiempo, dejándose remontar un partido que se tenía casi atado y recurriendo a la prórroga para vencer el choque. 

Así pues, ¿le pasa algo al Barça? Mi respuesta: Sí.

El Barça encara esta temporada con una plantilla sorprendentemente corta y carente de calidad en el fondo de armario.

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Se podría usar la sanción de la FIFA como excusa, pero lo cierto es que se tuvo un año para planificar la plantilla sabiendo que en este mercado estival no se podría fichar. Douglas fue el hombre elegido.

Claro está que el Barça dispone de uno de los 11 iniciales más potentes del mundo, pero cuando quieres ganar 6 competiciones, necesitas algo más que 11 jugadores muy buenos. Es aquí dónde deben aparecer los actores secundarios que tienen que dar descanso a los cracks sin hacer que se note en exceso su falta. Y aquí empiezan los problemas. Para suplir a Iniesta y Rakitic está Roberto, el mismo que tiene que suplir a Alves. Para dar descanso a Busquets está Mascherano, con el que no se puede contar pues juega la mayoría de partidos como central. El siguiente en la lista es Gumbau (Samper como mucho). Si queremos poner piernas frescas en la delantera, podemos optar por substituir a Suárez, Messi o Neymar por Munir o Sandro. Sí señor, Munir por Messi. 

Todo esto da como resultado una plantilla que, tras un par de meses de competición, ya está fundida y que espera los refuerzos de enero, Arda y Vidal, como agua de mayo, sin darse cuenta que ciertamente suavizarán la situación, pero ni mucho menos la solucionarán. 

Además, hay que sumar el bajo estado de forma con el que han empezado la temporada los escuderos de Messi, Suárez y Neymar, que son una sombra de lo que fueron la temporada pasada.

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El equipo con la mejor delantera del mundo ha marcado 9 goles en 5 partidos, 1 más que el Deportivo, llamado a coquetear con el descenso (Madrid y Villarreal han marcado 14). Y la mejor defensa de la Liga anterior ha encajado 6 goles en las 5 primeras jornadas, sin contar los 4 del Sevilla en Supercopa de Europa, los 5 del Athletic en la de España, y el que marcó la Roma.

Todo sumado crea un inicio de temporada cuanto menos preocupante, con tiempo, claro está, para reaccionar pero, quizás, sin piernas para ello.