La ausencia de Leo Messi lesionado, ha dejado al Barça casi apático. Sin las relampagueantes sacudidas del 10, el juego se ha tornado lento, previsible y farragoso. La defensa sigue titubeante ante cualquier acometida rival y los centrocampistas parecen aturdidos. Neymar, además, no está en su mejor momento. Pero de entre la oscuridad de una noche preocupante en el Camp Nou, surgió otra vez Luis Suárez, que tuvo la convicción necesaria para ganar sin juego. El Barça sin Leo, es el equipo de la garra, la testarudez y la fe. Dos goles en dos minutos valieron para remontar al Bayer en los minutos finales. 

El partido empezó mal para los azulgranas.

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En el primer minuto, Ter Stegen sacó un gol cantado a Chicharito y presagiaba un partido con más sombras que luces. Las continuas pérdidas de balón de la defensa y la media propiciaban contraataques bien diseñados del conjunto alemán, que calcó la estrategia de Celta y Las Palmas: persecución incansable al balón ante el desacierto en los pases del Barça. De nada sirvió la vuelta de Iniesta, tan desafortunado como el resto. Entre titubeos y lamentos se llegó al minuto 22, cuando Calhanoglu sacó un córner con su destreza habitual. El balón planeó hasta el área pequeña, pero no encontró las manos de Ter Stegen, otra vez dubitativo en la salida. Papadopoulos cabeceó ante tanta pasividad y puso por delante al Bayer; 0-1 y alerta roja en el sacrosanto blaugrana. Poco después, Bellarabi hizo bailar a Piqué en una baldosa y a punto estuvo de conseguir el segundo gol del conjunto alemán, pero esta vez Ter Stegen despejó con reflejos el misil del berlinés.

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En el ocaso de la primera parte, el Barça pareció desperezarse tímidamente gracias a Neymar. El brasileño, aunque desacertado, lo intentó de todas las maneras posibles. Otra vez no tuvo suerte. En una de sus jugadas el balón se estrelló en el palo y el rechace, rematado a bocajarro por Sandro, se encontró con la oposición de varias piernas germanas bajo los palos. Se llegó al descanso con la sensación de que no había manera sin Leo, el hombre que no hace mucho le endosó cinco goles a ese mismo rival que tenían enfrente.

La segunda mitad empezó como la primera. Control ineficaz e inconexo del Barça y robos que desembocaban en ocasiones clamorosas para el Bayer. A los cuatro minutos, Bellarabi aprovechó otro error de Mathieu, nefasto de principio a fin, y puso un balón de oro a los pies de Chicharito. El ex madridista pudo sentenciar el choque, pero inexplicablemente mandó el balón a las nubes cuando lo tenía todo a su favor. Aquello acabó de despertar a Luis Enrique, que recolocó a Neymar en el eje de ataque, cambió a Sandro por Munir y dio entrada a Sergi Roberto por Rakitic, desaparecido en combate.

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Roberto, iluminado en este inicio de temporada, volvió a ser el mejor. En una de sus primeras acometidas, el canterano cedió el balón a Jordi Alba, cuyo centro empaló Munir. Leno, el coloso alemán, despejó el balón con mansedumbre hasta los pies del dorsal 20, que empujó el balón a las mallas ante el júbilo de la grada. 1-1 y la luz se hacía en el feudo barcelonés. Era el minuto 81.

El empate dejó al Bayer tocado y hundido porque, en apenas segundos, Luis Suárez anotó el segundo y definitivo gol. Munir recibió el balón esquinado en la derecha, trastabilló entre dos defensores, se zafó de ellos y cedió el balón a Suárez. El uruguayo engatilló un disparo grandioso que se coló en la escuadra de Leno y desencadenó la euforia. Dedicó el gol al más añorado, a Leo, que aplaudía en la grada. El Bayer moría en la orilla y el Barça vencía en la arena.

Las sensaciones del cuadro dirigido por Luis Enrique no fueron buenas. No ha acabado de carburar el Barça en este primer mes y medio de competición. Pero vence. A trompicones y con esfuerzos inhumanos, pero vence. Es líder en la Liga y en la Champions. Ha sobrevivido a un calendario complicadísimo y a las lesiones. Y lo mejor de todo es que queda un partido menos para que regrese el #Fútbol, para que regrese Messi. #FC Barcelona #Champions League