El combinado español empezó con mal pie el Eurobasket 2015 y sucumbió ante una gran Serbia por 70-80. Más allá de este tropiezo, Scariolo volvió a hacer gala de su concepto lento del juego y sin rotaciones de jugadores. Ante un imponente Bjelica, únicamente un rejuvenecido Felipe Reyes y Pau Gasol dieron la cara ante el equipo dirigido por Djordjevic.

Si bien es cierto que España se encuentra en una fase de transición, el equipo de Scariolo no da síntomas de fortaleza y seguridad. De algun modo, el entrenador nacional basa demasiado su juego en el talento individual de los de siempre sumado a la aportación concreta de algún que otro jugador destacado durante el partido, tal y como hoy fuere el caso de Pau Ribas.

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Su propuesta ofensiva sigue siendo demasiado estática y previsible, consumiendo en cada jugada casi todas las posesiones si el rival impide las transiciones rápidas que, por ahora, son las únicas que alegran un poco el juego.

Tampoco se ha configurado un plantel adecuado para dar alternativas reales a las distintas fases del juego y también del campeonato. El único 10 que recibirá Víctor Claver en su carrera será el de su dorsal, pues ya son demasiados años esperando su aparición estelar. Vives aún está muy verde. San Emeterio necesita la confianza del equipo para saberse bueno, una dependencia que lastra su talento con España en todas sus internacionalidades. Aguilar ocupa ese perfil del doceavo jugador y con escasas opciones de jugar, no por falta de calidad sino simplemente por ser ese su rol.

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A Hernangomez le daremos el beneficio de la duda. Por el momento, sólo Pau Ribas y ese nuevamente imperial Felipe Reyes pueden aportar algo más de valor que un simple descanso al quinteto base.

Lo más probable es que España llegue lejos en este Eurobasket, pero la generación de oro del #Baloncesto español está ya jugando sus últimos torneos. Y en esa transición hacia un nuevo combinado rejuvenecido y talentoso, Scariolo puede no ser el entrenador más indicado. Sólo es necesario ver cómo Djordjevic ha devuelto a Serbia su cáracter ganador: mucha garra y un juego ofensivo atrevido y vistoso. Eso es algo que a los jóvenes se les debe exigir y, más importante, quieren y pueden.