Con el trago amargo de la final perdida ante Alemania hace prácticamente un año, #Lionel Messi tendrá por delante otro gran desafío: lograr un título de peso con la Selección Argentina. El delantero del Barcelona ha atravesado por varios momentos grises con la camiseta albiceleste, pero ahora parece haber encontrado su lugar, y necesita levantar la Copa América para terminar de confirmarlo.

Los elogios para con la figura de Messi nunca alcanzan. El astro rosarino ha vuelto a desplegar un #Fútbol de alto vuelo con su Seleccionado. Y este sábado volverá a tener una gran prueba de fuego en su carrera, en busca de conseguir este título que se les niega desde hace 22 años.

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A lo largo de la mencionada competencia, el 10 ha ido elevando su nivel considerablemente. Si bien en su debut hizo un partido más que correcto (convirtió su único gol en el torneo de penal), su intensidad fue bajando, como la del resto de sus compañeros. La pálida imagen dejada ante su par de Jamaica (triunfo por 1 a 0) hizo sonar las alarmas en vistas a las fases decisivas.

Ya contra un rival mucho más poderoso como Colombia, emergió el Messi que tanto se exige en tierras argentinas. Participativo, punzante, casi heroico ante las situaciones en soledad que se le presentaban de cara a la dura defensa amarilla. Si bien nunca llegó el gol tan deseado por el conjunto de Gerardo Martino, el juego ya estaba presente, y solo era cuestión de afinar la puntería en el arco contrario.

Dicha falta de eficacia se esfumó en semifinales.

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Luego del sufrimiento que produjeron los penales ante los colombianos, el equipo albiceleste mostró su cara más conocida, la del juego asociado y contundente en los metros finales. De la mano de ese alto nivel futbolístico, volvió a resaltar la imagen de la Pulga. Nuevamente sin poder concretar en la red contraria, pero con una incidencia notable en el común de las jugadas, dando tres asistencias y participando en cada uno de los gritos de sus compañeros.

Tal vez la única cuenta pendiente para este gran momento del futbolista culé sea la falta de concreción en el arco rival. Un solo gol en cinco partidos suena escaso para un jugador de su calibre, sobre todo cuando en su club tiene un promedio impresionante de casi un tanto por encuentro (exactamente 0,85). Pero detrás de ese dato duro y tal vez injusto, se encuentra el alto nivel mostrado y la participación activa que tuvo hasta esta instancia, algo que se le criticaba rotundamente años atrás.

Messi tendrá por delante un nuevo examen con su Selección. La cita será el próximo sábado ante el local, con todo lo que eso implica. Aunque está claro que si el rosarino mantiene el rendimiento que ha venido mostrando a lo largo de toda la competencia, no hay rival que pueda detener la sed de venganza que tiene este animal del fútbol mundial.