Una nueva final perdida. Otro gran dolor en el corazón para un jugador que lo ganó todo y seguirá haciéndolo en su club. #Lionel Messi no puede encontrar la felicidad definitiva en la Selección Argentina, aquella que eligió por sobre la española hace más de una década. Ahora su futuro con la camiseta albiceleste es una incógnita, aunque varias versiones afirman que se tomaría un descanso prolongado para aclarar su cabeza.

La durísima derrota ante Chile en la final de la Copa América sembró dudas y preocupaciones en la mente de Messi. El astro del #Fútbol mundial volvió a sucumbir en una definición con la camiseta de su país, y esta nueva frustración replantearía su futuro defendiendo estos colores.

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Desde aquella insólita expulsión sufrida en su debut con la mayor ante Hungría (habían pasado 47 segundos desde su ingreso a la cancha), el andar de la Pulga con Argentina ha sido un camino de rosas con muchas espinas. Si bien en varios campeonatos ha demostrado su increíble habilidad y peso específico, el rosarino no puede consagrarse en las definiciones, algo que suena ya a una especie de karma más que otra cosa.

El primer golpe del crack del Barcelona se produjo en la Copa América de 2007, disputada en Venezuela. La Selección de Alfio Basile había mostrado un gran nivel, de la mano de un Messi incisivo del lado derecho de la delantera. Pero en la final ante Brasil todo lo bueno se esfumó, y la albiceleste cayó sin contemplaciones por 3 a 0.

Luego del oro olímpico en Pekín 2008 (no cuenta como título en la mayor por estar conformado por futbolistas Sub-23), llegaría una nueva participación mundialista, en esta oportunidad el destino era Sudáfrica.

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Aquel equipo de Diego Armando Maradona accedió a los cuartos de final, en donde cayó goleado ante la potencia de Alemania (0-4). El 10, quien llegaba con una edad casi óptima desde la maduración, se iba de la Copa sin marcar un solo tanto.

La gran oportunidad llegaba en su país. Argentina sabía que la Copa América de 2011 era la cita perfecta para cortar el maleficio de tantos años sin títulos (desde 1993). Pero nuevamente el destino le jugó una mala pasada, a pesar de contar con un Messi enchufado y determinado a llevar al equipo hacia el triunfo. La tanda de penales ante Uruguay lo dejaría en blanco otra vez.

Tras unas Eliminatorias como pocas, el conjunto dirigido por Alejandro Sabella volvía a provocar ilusión en el pueblo argentino, deseoso de triunfos como ninguno. De la mano de su capitán y figura como en el Barça (convirtió 4 tantos en la primera fase), Argentina mostró credenciales de candidato. Pero nuevamente el combustible se le acabaría en la recta final, con los alemanes enfrente.

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La Pulga, que tan buen torneo había hecho hasta allí, volvía a caer en la frustración general. Otro segundo puesto, otro golpe para la humanidad de este crack mundial.

La historia en la reciente definición perdida ante los chilenos es conocida. El rosarino, nuevamente, se quedó con las manos vacías. Con la cabeza gacha, como cuando las cosas no le funcionan como pretende en el verde césped, Leo recibía la medalla del odioso segundo puesto.

Su futuro con esta camiseta ahora tiene puntos suspensivos. Al margen de las duras frustraciones, Messi quiere la gloria con su país. Y tarde o temprano, el destino le terminará dando el guiño que tanto está buscando.