Nadal tiene 29 años, una edad perfecta para la práctica del deporte profesional, pero lleva desde los 17 luchando semana tras semana contra los mejores tenistas del mundo. Fue en 2003 cuando debutó en Wimbledon venciendo al croata Mario Ančić (6-3, 6-4, 4-6 y 6-4) y al británico Lee Childs por 6-2, 6-4 y 6-3. Llegó a tercera ronda en su primera participación en el torneo más prestigioso del mundo y en la superficie más extraña para un tenista español. Pues bien, 12 años más tarde ha caido en segunda ronda ante Dustin Brown, el 102 del mundo.

Obviamente estamos comparando épocas muy diferentes entre sí, pero el hecho de que debutará en un grande y llegara a tercera ronda y que este año haya vuelto a caer en segunda ronda, tal y como le pasó en 2012, e incluso en 2013 cayó a las primeras de cambio, dan una idea del mal momento que pasa el mejor deportista español de la historia y uno de los mejores tenistas que se hayan visto en una cancha de #Tenis.

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Lesiones

El cuerpo de un tenista profesional está acostumbrado a las molestias, a los dolores. Raro es el torneo donde se juega en perfectas condiciones debido al brutal calendario que impone la ATP, y que, todo hay que decirlo, también proporciona suculentos premios económicos a los jugadores. Pero el cuerpo de Nadal lleva ya unos años que no funciona de manera correcta, aunque es la primera vez que no se recupera como nos tenía acostumbrados.

Ya en 2013 le pasó algo parecido ya que ni siquiera pudo jugar el Abierto de Australia, el primer grande del año, debido a una lesión que también le había imposibilitado jugar en Nueva York. Pero gracias a una fuerza mental increíble y a una recuperación física pocas veces vista consiguió ganar Roland Garros y el Open de Estados Unidos y llegar a final de año como número 1 del mundo.

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Pero quizá esta es la excepción y lo que le ha pasado este año sea lo natural, lo normal para cualquier deportista. Las lesiones, los parones, hacen mucho daño, no ya solo físicamente sino también mentalmente. Es muy difícil jugar concentrado y con la confianza de antes cuando acabas de salir de una lesión. Y Nadal lo está notando. No pudo jugar en Estados Unidos y aún así consiguió llegar bien a Australia, cayendo en cuartos de final al igual que en Roland Garros. Pero no es suficiente para mantenerse entre los mejores y quizá, solo quizá, no pueda volver a ser el de antes, al menos durante un tiempo.

Cambio

Que otras veces, siendo más joven, haya conseguido recuperarse prácticamente de manera milagrosa no implica que vaya a volver a hacerlo, aunque sea a un ritmo más lento. Y muy posiblemente necesite un cambio. Ya hay voces, como la de John McEnroe, que de manera pública piden que su tío y entrenador de toda la vida, Toni Nadal, se eche a un lado. Obviamente esto no asegura nada, pero sí podría permitir a Nadal recibir un poco de aire fresco y, por qué no, cambiar un estilo de juego que parece un poco anquilosado.

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Los rivales han pillado el truco a un juego que, realizado sin la confianza y la energía de antes es previsible. Además, igual también le convendría evolucionar hacía un juego con puntos más rápidos, mejorando su saque, que no hagan trabajar tanto físicamente a un cuerpo que, de vez en cuando, se sigue resintiendo. #Rafael Nadal