Por fin ayer el Real Madrid emitía el comunicado que ponía fin a veinticinco años de #Iker Casillas en el Madrid. Digo "por fin" porque la larga espera de los últimos días se estaba volviendo una auténtica tortura para todo el madridismo, pero sobre todo, imagino, para el propio Iker. No cabe duda que la figura de Casillas ha suscitado en los últimos tres años opiniones muy encontradas dentro del madridismo.

Aquellos que se han sentido defraudados por el ya ex capitán del #Real Madrid han encontrado muchos motivos para criticarle puesto que es un hecho que, el otrora mejor portero del mundo, ha tenido un descenso en su nivel provocado naturalmente por los años.

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Por otro lado, aquellos madridistas que han permanecido fieles a Iker han sido contumaces en su defensa incondicional independientemente de las circunstancias o de cuales fueran las acusaciones.

Ahora que Iker ya forma parte del pasado, reciente pero pasado, verá sin duda como el tiempo se vuelve su mejor aliado. Las personas solemos tener la virtud de que según va pasando el tiempo nuestra mente se vuelve más selectiva y escoge aquellos recuerdos que nos proporcionan más felicidad.

En el caso de Iker son tantos que sin duda, hasta los más críticos, algún día le dirán a sus nietos que vieron parar a Iker Casillas y recordarán con melancolía a aquel chaval que sacaron de su colegio para ir convocado con el Madrid, ese todavía niño que debutó en San Mames con una cantada enorme pero dejando un vestigio de jugador especial, al que con diecinueve años levantó la Octava y dos años después y saliendo desde el banquillo nos salvó en Glasgow.

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Sin duda alguna le contarán a sus nietos que el Madrid estuvo catorce años sin perder contra el Atleti, en parte por las actuaciones de Iker, que se convirtió en el jugador con más partidos en la historia del club más grande que haya existido, que en muchos años se hablada de Iker, Ronaldo y nueve más y eso no era una locura.

En definitiva les dirán, que durante mucho tiempo el Madrid tuvo posiblemente al mejor portero del mundo, alguien capaz de volar de lado a lado en Sevilla parando un balón imposible. Por tanto, pese a las tremendas críticas que hoy recibe, serán tantos y tantos los recuerdos que el tiempo irá colocando a Iker en un lugar sólo reservado para los más grandes de la historia del Madrid. Algunos esto hoy ya lo sienten en plenitud, otros todavía no son capaces de verlo porque necesitan que Iker se aleje para volver a sentirle cerca, ya de forma definitiva como parte del patrimonio del club. Adiós, Iker.